domingo, 24 de enero de 2016

CARTA A MI MISMO



Me escribo esta carta a mi mismo, no por vanidad, sino por tomar conciencia de lo que he vivido y lo duro que es llevar en silencio muchas cosas.
Quizá debo felicitarme por superarme cuando más hundido estaba. Pero para ello he tenido que tomar decisiones tan salomónicas como dolorosas. Y ese constante dolor me entumece los huesos pero debo continuar haciendo lo que debo hacer y no lo que quisiese hacer. La cuestión es porque lo que yo deseo me hace mal. Y, en ese camino, he perdido dos personas, dos amores....pero uno de ellos aún me duele.

Sé que hay relaciones tóxicas que envenenan. Pero también hay venenos dulces de tomar.

Fui feliz. Hasta que dejé de serlo. Nada nuevo. Pero mi cabeza, maldita estés entre mis hombros, se ha preñado de dulces recuerdos, miradas, caricias....desvaneciendo hasta el infinito lo malo, lo penoso y el sufrimiento que sólo yo sé lo que duele.

Es extraño cómo los pensamientos distorsionan la realidad. En mi caso me hace pensar en tí como el amor de mi vida. La realidad fue otra. Y cuando tuve que dejarte y llevar tus maletas, un trozo de mi corazón se quedó enganchado a tus lágrimas.
El camino de vuelta fue liberador, estaba contento y apenado, me sentía descansado pero en un futuro incierto. Y hoy, he llorado al recordarte. Todos los días lloro al pensar en ti. Eres mi pequeña obsesión.
El no saber de ti es la tortura más grande pero más beneficiosa para ambos. Qué harás. Dónde estarás. Qué pensarás...Si eres feliz o desgraciado. Si me echas de menos o has superado mi ausencia.

Qué triste es romper estando enamorado. Fíjate, qué cómico....te echo tanto de menos que, sin querer, imito tus gestos, tus palabras inventadas y tu forma de ser, como haciéndome una nueva piel con tus recuerdos.

No había otra opción. Para ti y para mi. Lo hice por amor. Y nadie comprende por qué, por amor, se puede dejar a una persona amada. Pero hay relaciones que nos intoxican sin ser culpables.

No hay dolor mas grande que dejar ir a la persona que amas...

Hoy hay un nuevo "Yo". No mucho más diferente del anterior, pero que ha aprendido que no hay amor más absoluto que renunciar a alguien por su felicidad y, por tanto, por la mia.
Si existe un Dios, ojalá te colme de bendiciones. Yo, con un poco de bálsamo y tiempo, dejaré que curen mis cicatrices.

Te quiero.


PD: Pese a todo.




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