miércoles, 7 de noviembre de 2018

jueves, 25 de octubre de 2018

LA LEY DEL EMBUDO Y LA MUERTE DE LA JUSTICIA


En un mundo donde todos creen que tienen la razón, en donde no se escucha porque no interesa o donde se oye sólo lo que se quiere oír, nadie se da cuenta de que hablamos de lo que no sabemos.

Somos tan ignorantes y tan pobres que no nos merece la pena indagar por qué pensamos de una manera y no de otra. No justificamos nuestras afirmaciones con nada sólido pues sólo nos quedamos con la capa superficial. Pensamos que "el otro" es idiota y que nosotros sí sabemos de lo que hablamos. Por ello:

No creemos en Dios pero sentimos simpatía por el Diablo
Atacamos la religión Católica pero nos parece aceptable la Budista
Aborecemos nuestra Cultura en pos de la Cultura extranjera.
Cambiamos nuestras férreas costumbres por otras vacias y sin alma.
Rechazamos la dictadura de Derechas pero no reconocemos la dictadura de Izquierdas
Somos capaces de ver un anuncio de pobreza extrema y, acto seguido, un anuncio de delicatessen para gatos sin darnos cuenta del impacto que supone.
Proclamamos la Libertad haciendo callar al que no piensa como nosotros.
Defendemos nuestra bandera mientras quemamos la bandera que une a muchos otros.
Vemos la Homosexualidad como un vicio y no vemos la Infidelidad como un error.
Odiamos a los ricos y sólo pensamos en tener lo que ellos poseen.
Insultamos a los que no opinan como nosotros y nos ofendemos si nos insultan.
Aplaudimos los malos comportamientos y nos burlamos de las acciones nobles.
Alzamos a nuestros asesinos y lapidamos al noble por pusilánime.
Ponemos violencia en nuestras palabras y exigimos respeto del herido.
Nos burlamos del que tiene Fe, Bondad o Nobleza y seguimos como perros lazarillos a los provocadores que sólo buscan el enfrentamiento.
Decimos que amamos a las personas y las vendemos por dinero.
Decimos "Te Quiero" pensando en otro.
Aseveramos que somos incorruptibles poniendo la mano por detrás y cogiendo el dinero manchado de mentiras.
Deseamos un Mundo mejor mientras contaminamos sin poner remedio.
Rechazamos a los que no son como nosotros sin tener en cuenta que nosotros somos diferentes a ellos.
Decimos lo que hacemos porque no lo hacemos.
Amamos la violencia porque tenemos miedo....

Somos la sombra de lo que queremos ser. Nos hemos convertido en nuestra propia caricatura, ridícula y humillante, porque somos incapaces de pedir Perdón, de reconocer que tenemos miedo, de que se den cuanta que no somos felices, de que para esbozar una sonrisa necesitamos un poco de droga, esa droga que "no hace nada" pero no puedo divertirme sin ella.
Somos unos cobardes que hemos perdido el rumbo y hemos destrozado la Escala de Valores.
Y ahora dirás...yo no.....


martes, 25 de septiembre de 2018

LAS RIENDAS DE TU VIDA


En algún momento de la vida uno se da cuenta que es prisionero de sus silencios y esclavo de las palabras ajenas. Cuando te humillan, te calumnian, te juzgan sin pruebas y te desprestigian, llega un momento en que debes romper los formalismos y tomar las riendas de tu vida.
Parece fácil. Lo és. Pero no todos se atreven a dar el paso. Es lo que separa al fuerte del débil, al triunfador del perdedor.
No podemos permanecer inmóviles como los vagabundos de "Esperando a Godot" de Beckett que esperan en vano a un tal Godot que nunca viene. Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana.
Por eso hay que dar pasos, moverse, pasar de lo estático a lo dinámico aunque sean pequeños pasos casi imperceptibles. Se trata de deshacerse de ese"ancla" imaginario que nos inmoviliza día a día y nos hace quedarnos atrás.

Basta ya de vejaciones, de reproches e injurias. Mi valor no se mide por tu escala de valores. Yo no soy como tú. No soy como nadie. Soy una edición limitada de mi mismo. Ni más ni menos que nadie. Tan sólo diferente y único.

Haz de tu vida una obra de arte.

Hay que quemar, deshacerse, retirar esos libros de autoayuda y decirse: "Ya está bien de teoría, ahora toca demostrarlo". Y que no te importe quien caiga o se quede en el camino. Puedes tenderles una mano pero si no la aceptan, vuela! Déjalos en el suelo.

Deja que algunos mueran en su propio vómito, que se quemen en el mísmo ácido que sueltan y que queden como lo que son: basura.
Pueden inventarse una vida tuya en la que digan que eres un monstruo o un perdedor. Qué más da. Más pronto o mas tarde tropezarán y caerán. Eso no debe importarte porque sería darles un protagonismo que no se merecen. Hay que hacer como en las películas de fantasmas: si les das la espalda no pueden hacerte daño.

Y si alguien te hace daño realmente, ve a por él. No tengas Piedad. A veces el camino está lleno de piedras y no por ello vas a renunciar a llegar a tu destino. Hazte oir, hazte de valer y, sobretodo, camina hacia delante aunque te duelan los pies.

domingo, 26 de agosto de 2018

EL DESORDEN DE TU AUSENCIA


Como una gota que permanentemente esculpe una piedra, el tiempo modela nuestros sentimientos, pasiones y fustraciones. Todo pasa en la vida, nada se queda estático. El amor, el desamor, el odio, la risa, la soledad...
Te quise tanto que me olvidé de respetarme a mi mismo antes que a nada y, a día de hoy, aún me pregunto si alguna vez me has querido, si en algún tiempo pasado tus sentimientos hacia mí eran puros.
Tras tu muerte, una cadena de infortunios cayó sobre mí como una plaga bíblica. Injurias, calumnias, descréditos hacia mi persona...y en ese momento giró todo. Los buenos fueron ajusticiados como asesinos y los malos alzados a los Cielos. Y no existen Dioses ni Monstruos. Todos somos ambas cosas.
Estoy tan lejos de ser perfecto como el Universo de ser finito. Quizá mis palabras o mis actos son tan endebles que es ilógico tomarme en serio. Pero te juro que te he querido hasta el fin.
Un final tan drástico y dramático que ni siquiera figuraba en el guión de nuestras vidas.

Hoy ha pasado el tiempo. Ese tiempo que todo lo cura. Ese tiempo que me ha dado una nueva oportunidad y le concedí el beneficio de la duda. Ahora soy feliz. Casi sin proponérmelo. Pero en mi vida hay momentos de vacio que llevan tu nombre.
No se puede dejar de querer a quien has querido. No se puede dejar de querer nunca aunque esa persona, quizá, no te haya querido a ti. Simplemente, no se puede dejar de querer.

Te llevaste al Cielo la verdad que nunca me dijiste, aquel secreto que versaba sobre si me llegaste a amar alguna vez o no lo hiciste nunca. Ya te encargaste de decir a todos que yo era el amor de tu vida para, cuando descubriera la verdad, no tener el apoyo de nadie. Solo tú y yo sabemos la verdad enfrentada, la auténtica...no la que queríamos que los demás supieran.

Sé que me querías aunque tus ojos no me mirasen fijamente. Sabía que me valorabas aunque tus manos nunca se posaron en mi piel. Sabía que me apreciabas aunque tus besos eran tan cortos que apenas rozaban mis labios. Era como un amor platónico, un amor sin amor, un amor distante aunque puro.

Nunca sabré la verdad ahora que estás en el Cielo. Mi gente pensará que hice bien y los tuyos me condenarán al fuego eterno. Y ninguno, escepto tú y yo, nos pueden juzgar ya que la ignorancia es atrevida y, en ocasiones, viperina.