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martes, 16 de abril de 2024

NO ERES LA HIEDRA QUE AMA SU PARED

 


Lo sé, mi vida. A veces los fuertes brazos de la soledad te rodean hasta el punto que te cuesta respirar. Andas solo, buscando un paisaje perdido que te abrace, un silencio que te bese en la mejilla y un lugar donde ser tú mismo sin ser ignorado por ello. Necesitas fusionarte con la naturaleza harto de tantas jaulas de falso oro.

La tristeza de la incomprensión es realmente dura. Los silencios con los que te bombardean retumban en tu alma como misiles que disparan directos a tu corazón. Y te preguntas...Te preguntas por qué has dejado de ser bueno por ponerte en tu sitio, por reclamar tu derecho a ser respetado y tu obligación de ser feliz, dentro o fuera de casa.

Hay amores que asfixian, ayudas que destrozan, chantajes emocionales perversos y amigos con máscaras sofisticadas. Pero tú tienes la cara limpia, tan limpia como el alma que habita en tu pecho. Y es esa luz especial la que les molesta y les incordia. No eres tú, es el brillo tan puro que despides.

No dejes que nadie te haga mal y no me refiero a daño físico, si no al daño psíquico. Ese daño que te mina, te minusvalora y te duele como el que arranca con sus manos una rosa sin saber el dolor de sus espinas.

Abre los ojos y observa. Observa tanto fuera como en el interior. Tan sólo son ciertas personas, quizá solo una, la que no quiere que crezcas como las flores de un espléndido campo si no que desean que seas como la hiedra sobre la pared, siempre pegados a ellos, capaces de hacerte pensar que sin ese muro no tendrías vida...y tú no eres hiedra, tú eres hierba fresca que grita por crecer para hacer el mundo más bonito, más hermoso, con más color. Es un precio alto que merece la pena pagar.

La pared de esa hiedra le convence que la necesita para apoyarse, para crecer, para lucir con su belleza y que, sin ella, sólo sería una planta que se arrastraría por el suelo como el ser más despreciable del universo. Son susurros llenos de hiel. Recuerda que la fuerza de la hiedra es capaz de demoler un muro entero. Esa es tu fuerza, tu poder.

Quien realmente te quiera y te ame no dudará en darte las alas más bellas y el cielo más extenso para que surques por él gritando con alegría "Soy Feliz". Todo lo demás, las cadenas, las cuerdas, las amenazas de "sin mi no eres nadie" y los "ya te acordarás de mí cuando todo te vaya mal" son cantos de sirena que, al igual que le pasó a Ulises, te embelesan para destrozarte y hundirte.

Recuerda que Ulises recurrió a la estratagema de taparse los oídos y hacerse encadenar al mástil, olvidando que el canto de las sirenas lo traspasaba todo.

Y es que hay amores que matan. Y si es el "amor" de una pareja es una traición pero, si es el amor de una madre, de un hermano o de un amigo, la deslealtad alcanza connotaciones tan asfixiantes que al final ponen en duda tu derecho a ser libre, a volar, a caminar por la senda que has elegido, solo o en compañía, con el lógico miedo de equivocarte. No importa, retrocede, cambia de dirección, pide ayuda....pero nunca ames las cadenas que te atan con la excusa de "es amor".

miércoles, 15 de noviembre de 2023

SOY MI PROPIO VACÍO


 

La vida es como un profesor injusto que, pese a dedicarte a estudiar cómo vivir con respecto, normas y educación, a veces nos suspende en el peor momento lanzándonos a un vacío abrumador en donde, además del terror de caerte sin previo aviso, te cuestionas todas las cosas que te han llevado a esa situación llegando a la conclusión de que no depende absolutamente nada de ti, al menos directamente.

Injusto, desmedido, incluso despiadado, son los sentimientos que te resetean en una espiral de agobio, ansiedad y incredulidad.

Todo se desploma a mis pies y caigo en un vacío injusto, frío y doloroso que me hace plantearme toda mi vida de nuevo, mientras los demás no entienden esa angustia existencial que ha desparramado por el suelo todos mis principios y convicciones recopiladas y guardadas durante años.

Años y años de experiencias, jurando por Dios que jamás caería o repetiría los viejos errores que tanto daño me han hecho y que no volvería a pasar por ese dolor inmerecido, absurdo y ajeno a mi. En cambio me vuelvo envuelto en otra de esas caídas libres, a oscuras, rápidas e inesperadas que me llevan a empezar de cero.

Empezar de cero desde un cansancio emocional, zaherido, que me mortifica de forma que ni ganas tengo de cogerme a ese hoyo o vacío que ni siquiera tiene paredes en el cual me vi empujado por el capricho del destino.

Es entonces cuando se desestabiliza mi forma de vida, cuando mis principios caen y mi aprendizaje se ha esfumado, cuando los papeles de tu larga historia se los llevó una fuerte ráfaga de viento endemoniado.

Vuelvo a estar a cero, como una marioneta de alguien que intenta manejar mis hilos para su propio espectáculo, para convertir mi mundo en su forma de vida, para que te des cuenta que el amor es agridulce y, casi siempre, para el mismo personaje.

Convertido en un mar de dudas, en un pozo sin fondo, en un lago sin estrellas, en un muñeco roto que se puede utilizar para una hoguera, como un sabio al que el alzehimer le ha borrado su cordura y sabiduría....así me siento, así estoy y así me quedaré un tiempo hasta que ese vacío se llene de terciopelo y vaya frenando mi caída no exenta de heridas, rozaduras y roturas del alma.

Quise no haber despertado ese día. Que todo fuera mentira, un mal sueño que nunca hubiera sucedido. En cambio, cada vez que me levanto por la mañana, maldigo a Dios por el nuevo día y la nueva oportunidad.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

KINTSUGI

 


El centenario arte japones de reparar las piezas de cerámica rota con oro para hacer latente las "heridas" se ha convertido, a día de hoy, en una filosofía de vida.

Quizá una filosofía que se aplica más cuando ya tienes una edad, cuando tu cuerpo y tu alma han sufrido dolor y desgarros emocionales y cierto dia dices "hasta aquí he llegado".

De forma imaginaria pegas tus pedazos con color oro para que esas heridas, que forman parte de la experiencia, te recuerden que tú eres lo que has vivido y que no dejarás que nadie o nada te vuelva a hacer daño. Y, aunque es algo casi imposible porque es parte de la vida, sí que comienzas a tomar medidas para que no se repitan, al menos, las mismas heridas.

Cicatrices que llevas con orgullo porque eres humano, porque te has equivocado muchas veces y otras tantas te han juzgado sin fundamento, convirtiéndote en el blanco de traiciones y manipulaciones.

Gente que te ha usado, que se aprovecharon de tu confianza. Gente que te fue infiel porque le importaba más el placer que el respeto. Amigos por compromiso y abrazos llenos de espinas dulces.

La heridas acaban cicatrizando y, esas cicatrices, te recuerdan que tienes una historia detrás de ti. Una historia que debes recordar que no debes repetir aunque ello te lleve a tener nuevas cicatrices diferentes .

Nunca hay que jugar a ser dioses, a prestaler poca importancia a las caídas y limpiarnos facilmente las heridas que hemos sufrido. No hay dolor más inhumano que negarle a un hombre el dolor que siente.

Hoy luzco mis heridas con oro. Me recuerdan quien soy y por qué he llegado hasta aqui. Lógicamente tengo miedo de tener más cortes, pero jamás volveré a tener miedo de ocultarlas.

lunes, 22 de noviembre de 2021

LAS PALABRAS QUE DESTERRAMOS DE NUESTRA MEMORIA

 


Hay algunas palabras tan hermosas que,en tiempos de cólera,hemos sido capaces de borrarlas de nuestra vida convirtiéndose en conceptos obsoletos, pasados de moda y alejados del mundo actual. Ese mundo que ha perdido la escala de valores y, muchas de esas palabras, se han convertido en malditas quizá porque siempre tuvieron relación con la religión. Pero nada más lejos de la realidad. Son palabras que nos hacían humanos, empatizábamos con los demás y nos creaban un sentimiento de amistad y bienestar.

Al perderlas, hemos convertido nuestro mundo en un lugar de envidias, odios, traiciones y egocentrismo, abandonando tanto la palabra como el concepto. Hemos dado el primero de los pasos para destruirnos con rapidez.

Estas hermosas palabras/conceptos son:

PIEDAD

Es el sentimiento de compasión hacia una persona que sufre o necesita ayuda. El sentimiento de poder entender que la otra persona está en un momento delicado y sensible de su vida.


MISERICORDIA

Es parecido a la Piedad e incluye la disposición de ayudar, de echar una mano en momentos que lo requieren sin echar nada en cara ni esperar recompensa alguna por el acto de asistencia.


FE

La FE es la creencia, confianza o asentimiento de una persona en relación con algo o alguien y, como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. La palabra proviene del latín fides, que significa ‘lealtad’, ‘fidelidad’.

No solo se tiene FE religiosa. La FE es creer en algo que no puedes demostrar pero eres capaz de alcanzar, hacer o pensar. Es confiar en algo, en un acto, una situación o un Ser que puedes conseguiro pensar que puede ser de ayuda. Negar la FE de alguien es un acto cruel porque puedes estar negándo el sufrimiento.


BONDAD

Es la intención de hacer el bien. Es el antónimo de la maldad, del "hater", de la intolerancia y de "destruir", hacer bullying o Moving a otra persona. Es la intención de no hacer daño a nadie de forma gratuita, cosa que en este mundo actual parece estar de moda.Es tener escrúpulos y pensar que hacer el bien cuesta lo mismo que hacer el mal.


HONOR

Cualidad moral que impulsa a una persona a actuar correctamente tanto con los demás como con ella misma. Respetar las opiniones distintas a las tuyas manteniendo tus ideales o haciendo que esas ideas te aporten cosas nuevas es honrar a la persona que dialoga contigo y, a la vez, te honras porque sabes que ante algo diferente a tus ideas, eres capaz de entender y apreciar aunque no compartir.

Va muy ligado a la  honra que va de la mano del Respeto y la dignidad de una persona.


DIGNIDAD

Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden.cuando hablamos de dignidad nos referimos al merecimiento del respeto por encima de todo. Y cuando hablamos de orgullo, tiene que ver más con el ego y con la incapacidad de pedir perdón o reconocer nuestros fallos.



viernes, 26 de febrero de 2021

MI ANGEL DE LA GUARDA

 


La parte buena de ser creyente y tener Fe, en un sentido práctico y para nada fanático, es pensar y sentir que alguien o "algo" cerca de nosotros vela por nuestra salud y nos guía con una velo de protección durante toda la vida.

No sé qué es, de dónde viene o, incluso, si es de origen divino o alguien del pasado que nos tuvo estima. Es bonito pensar que pueda ser un ángel que deba ganarse las alas protegiendo al débil.

El caso es que, a veces, sientes ese desazón de que tu ángel de la guardia te ha abandonado momentáneamente y notas una fuerza que te lanza a un vacío inútil lleno de inseguridades. Sientes una soledad especial, fría, que no cesa ni estando rodeado de gente. Te falta ese apoyo que te lanzó al suelo de la desesperación y que te provoca una ausencia esférica.

Es entonces cuando brotan las lágrimas porque crees que la vida te vence y te derrota a cada paso que das. No se premia tus esfuerzos ni se valoran tus intenciones. Es sólo entonces, cuando te asustas como un niño pequeño que no sabe explicar por qué está triste.

Son momentos de oscuridad y soledad interior. De vacíos llenos de Nada y ausencias de abrazos invisibles.

Nos volvamos niños. Niños inseguros que apenas pueden gestionar sus emociones y que necesitan el abrazo de una madre para escuchar los latidos de su corazón. Latidos que calman y aplacan los temores. Latidos que dan calor y seguridad.

Sea donde esté mi ángel, vuelve pronto. Tengo miedo y frío.

viernes, 20 de marzo de 2020

CONFINAMIENTO


Desde mi ventana veo calles vacías y silenciosas que hacen que sienta mis propios latidos y mi respiración entrecortada plagada de suspiros que se desvanecen sobre el frío cristal.

La misma raza humana que muchas veces odié, hoy permanecen como muertas en sus casas convertidas en nichos temporales a la espera de un final feliz.

Es entonces cuando pierde fuerza los enfrentamientos políticos, las derechas y las izquierdas, la lucha de clases, las diferencias de razas, las condiciones sexuales o el enfrentamiento de hombres y mujeres. Nada de eso sirve ahora mismo.

Un silencio plagado de desolación e aislacionismo ha inundado cada centímetro del Mundo. Es como aprender a la fuerza el estar solo o, en el mejor de los casos, aprender a convivir y respetar.

No hay diferencia entre noche y día, entre madrugada y atardecer. Todo se apagó bajo un manto de monotonía forzada. Ni siquiera dentro de los edificios escucho niños, voces o música. Estamos en un letargo de amargura esférica y perfecta.

No da pie a las preguntas básicas de quién soy o dónde voy. Nada. Nihilismo estanco y aséptico. Solo un pensamiento se cuela en la hermosa ciudad de gente dormida: salir.

Salir a pasear, salir por salir, tomar un café solo o con amigos, visitar a nuestros familiares que tenemos abandonados, permanecer en un atasco, cerrar ventanas porque nos molesta el jolgorio de la calle, escuchar esas motos infernales capaz de exaltarnos, vivir....al fin y al cabo.

Tan solo el aplauso de las ocho de la tarde nos conecta como millones de neuronas y lloramos mientras nuestras manos duelen de aplaudir. Aplaudir formando un todo único, un solo ser vivo compuesto de individuos que, en el fondo, no somos tan diferentes. Pensamos, sufrimos, amamos, odiamos y reímos. Somos idénticos...pero existe una comunión que nos hacen más grandes, como cuando miles de peces forman una nube para asustar al tiburón o cuando las aves migratorias se defienden volando en grupo.

Acabará este confinamiento. Lo celebraremos y, pese a ser algo histórico y habiendo tenido ese apego desde terraza a terraza, desde balcón a balcón, en poco tiempo iremos odiándonos como condición humana e imperfecta que somos.

O no.

martes, 24 de septiembre de 2019

EL ÚLTIMO TREN



Nadie se da cuenta de que la vida pasa hasta que una día, sin avisar, te fijas que has perdido el último tren que te llevaría a la Felicidad o, en el mejor de los casos, el tren donde la Felicidad viajaba contigo.
De repente, de manera esporádica y cruel, te encuentras que tu compañero de viaje te ha dejado tirado, se apeó una parada antes, con sigilo, dejándote en un vagón vacío de seres y cosas inertes.
Cruzas tus manos y compruebas como, en cuestión de días, esas manos se han llenado de manchas y han perdido su tersa condición. Ya no eres el jóven de ayer ni siquiera el adulto que subió a ese tren. Te has convertido en lo que todo el mundo se convierte pero de manera brusca, sin aviso, traicionado.
Piel manchada, canas en el pelo y arrugas en los ojos que expresan sabiduría en la vida. No soy un viejo pero ya pasé de maduro.

Ese tren de los deseos sigue adelante, dirección donde las vías le lleve. Pero ya no estoy seguro de dónde voy y menos si merece la pena llegar. Llevo un equipaje demasiado pesado para ir arrastrándolo y no puedo prescindir de nada de lo que llevo en esa maleta llamada Vida.

Esperaste bajar hacia el final, en esa estación próxima a la mía, que sabrías que me haría tanto daño viajar solo. No tuviste la gentileza ni la honradez de hacerlo en las primeras paradas en donde no estaba tan interesado en llegar. Incluso hubiera bajado del tren y hubiera vuelto en otro a mi origen.

Ahora me siento solo en un tren sin frenos que me lleva de cara a la noche a un lugar en donde nunca lo concibí sin ti. Y no lo puedo parar ni puedo apearme hasta la estación término.

Madurando me hice viejo. Aprovechaste esta premisa para ser excesivamente cruel cuando ya te había confesado que me asustaba estar solo y era algo tarde para aprender a estarlo. Cuando me prometiste, mirándome a los ojos, que yo era ese "todo" en tu vida.

Me pregunto si, en la estación que paraste, te hiciste la pregunta de si yo llegaría bien a mi destino y, lo peor, si te hiciste esa pregunta por qué te la hiciste si ya nada te importaba.




martes, 13 de agosto de 2019

EL DÍA QUE YO MUERA.


El día que yo muera quiero dejar un gran vacío de sonrisas y besos en los corazones. El día que deje de respirar quiero que la gente una sus manos y susurren que ha pasado un ángel por sus vidas.

Sólo aspiro a dejar una tenue huella de alguien que intentó ser buena persona, con sus locuras y sus fallos atroces. Una persona que jamás quiso hacer llorar a nadie, que quiso que el Mundo fuera justo y que trató de hacer de su vida una obra de arte.

Quisiera ser alguien que, al final de su vida, ayudó a ser feliz, a facilitar este valle de lágrimas a un semejante y, sobretodo, espero morir sin haber hecho daño explícito a nadie.

Mi mejor despedida sería haber enseñado a las personas a sonreír desde el interior del corazón, sin falsedades, siendo auténticas. Demostrándoles que llorar no es una debilidad, es ser humano. Que el desistir de un empeño no es fracasar, es reconocer hasta dónde puedes llegar sin herirte. Quisiera haber enseñado que odiar es algo lógico pero que se puede cambiar por un simple desprecio o un "dar la espalda" a un insulto.

No he sido un ángel. Nunca lo pretendí. Lo que soy, lo que fui y lo que seré se lo debo a mis padres y a la educación que supieron darme a costa de no tener casi nada para sostenernos.

Seguro que he sido muchas veces criticado y con razón...pero nadie andó con los zapatos que yo llevaba y con esa cruz que enmascaraba con chistes, risas y un velo de humildad.

Me llevo todos los besos gratuitos que he ido repartiendo a hombres y mujeres y todos dados con el corazón en la mano.

Quizá publiqué demasiado mi vida privada pudiendo ser blanco de ofensas y críticas...pero todo lo intentaba hacer con tanta pureza que no temía que me hicieran daño. Porque daño hace el que pude, no el que quiere. Y me daba risa aquello de que cuanto menos sepa la gente de ti, mejor. No. Para nada. Ser uno mismo es la clave para ser feliz.

Hay que ser valiente para llorar, para tener miedo y para reconocer tus errores. La valentía se las dejamos a aquellos que intentan ocultar su desesperación y sus miedos oscuros.

La muerte no es más que el paso hacia algo aunque ese algo sea la Nada. Pero es hermoso dejar aquí, en la Tierra, parte de tu esencia en la sonrisa de los que te rodeaban.

Pido perdón por las ofensas, ruego no tengáis en cuenta mis delirios, disculparme si puede juzgar mal o injustamente y absolverme de cualquier pecado carnal que puede haber cometido por mi condición de hombre.

El día que me muera os dejaré llorar si es recordando lo felices que os hacía estando a vuestro lado. No sabéis cuanto amor me llevaré allí donde me toque ir.



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domingo, 11 de agosto de 2019

CUANDO EL OTOÑO NOS MUESTRA LO QUE SERÁ EL DURO INVIERNO





Llega ese día que tu jóven espíritu reconoce estar encerrado en un cuerpo que no responde. Un cuerpo que comienza a envejecer sin tener en cuenta tus ánimos, sueños y diversiones. Es como si se empezara a petrificar un niño que juega con los amigos en la calle.
De los pies a la cabeza ya nada te responde, ya nada es lo mismo. Un día, al azar, te lavas las manos y observas pequeñas manchas en la piel a las cuales no das importancia porque a penas clarean. Más adelante, cuando terminas de ducharte, limpias el vaho del espejo y apareces tú como si alguien cruel te hubiera dicho la gran verdad: Ya no eres jóven.

Tu cuerpo ha cogido peso, el vientre lo tienes como hinchado, tu piel se ha llenado por completo de todo tipo de manchas, de texturas y de formas matando a esa piel tersa y homogénea de la que siempre disfrutastes. Y lo peor, dejas de quererte o de gustarte. Ahí empieza el declive provocado por la inseguridad y la no aceptación.

Todos te dirán que estás muy bien para la edad que tienes y que lo importante eres tú. Sí, tú, esa persona a la que sigues queriendo pero te traiciona arrugando tu cuerpo, acentuando tus expresiones y descolgando cualquier parte de tu cuerpo que jamás le diste importancia. Esa persona que se refleja en el espejo como una caricatura burlona e hiriente de lo que fuiste

Ya no eres jóven. Ya no perteneces a ese equipo y, aunque tu esencia sea eternamente un adolescente, el espejo te devuelve la realidad de tu día: El tren partió.

La ropa que tanto te gusta comienza a sentarte ridícula. Te das cuenta que algo más clásico y menos transgresor te equilibra un poco.
La piel del cuello se descuelga, las manos se manchan, el vientre se hincha y cientos de manchas desagradables toman posesión de toda tu piel. Hasta el gesto se trasforma en bobalicón.

Pierdes vista de manera irrecuperable incluso con gafas, te duelen las piernas al andar más rato, la ropa no te sienta bien ni los colores vivos alegran tu expresión. Te cuesta levantarte y agacharte...

Ves pasar a gente más jóven y te quedas mirando como quien ve con resignación y dolor que su tren sale de la estación mientras tú sigues clavado en el anden con muchas maletas llenas de ilusiones perecederas.

Silencio.

Hasta el amor, muchas veces, te deja solo porque tu pareja se ha cansado de ese deterioro aunque la comunión entre ambos sea muy grande. Pero ahí está todo el cariño del mundo. Solo el cariño. Las ganas de experimentar, de encontrar algo nuevo, de seguir viviendo como un jóven...te aparca en el vado de la soledad.

Qué hago ahora. Con quién puedo intimar, quien puede ser amigo nuevo en este viejo mundo....

Y tendrás amigos, compañeros, familiares que te aceptan como ley de vida que es. Otros, con sentimientos más privados, te abandonaran o traicionaran porque es la misma ley de vida que nos impulsa a envejecer, a divertirnos, a llorar, a flirtear o a hundirse en el mismo infierno.

Es duro comenzar a envejecer sin ser aún una persona mayor. Muchos se alejan buscando algo mejor y unos pocos se acercan para ver qué pùeden sacarte. Y ninguna postura es reprochable. Es la ley de vida de una vida que nunca mereció la pena vivir.


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martes, 30 de julio de 2019

EL CIELO PROTECTOR



A veces, tan solo a veces, el Cielo se desploma sobre nosotros hiriéndonos de muerte, una vez más, sin avisar, sin una nube que vaticine el cataclismo emocional que nos espera.
Es entonce, cuando más herido estás, cuando el dolor es más agudo, cuando debes calmarte, respirar y reflexionar.
¿Cómo puedo respirar si todo el Universo ha caído encima de mi pecho? ¿Cómo resurgir cuando mi corazón ha dejado de palpitar?
Mi vida se convierte en un libro en el que han arrancado las páginas finales. No hay fin, no hay futuro ni hay siquiera una hoja en blanco que poder rellenar aunque con sangre fuera.

Es el vacío que te frena al borde del abismo. El abismo de miedos, temores, reproches, agobios e infinita tristeza. Porque eso es lo que sucede cuando los muros caen a tierra: una infinita tristeza irreparable y vertiginosa.

Lo peor es el sinsentido de las cosas, los por qués y las excusas. Ese doble sentimiento de amor y odio y esos pensamientos lacerantes de los besos compartidos que tú ignorabas.

Vacío. Inmenso vacío más allá de las leyes de la Naturaleza. Un vacío que te ahoga en tus propias lágrimas, que golpea en el pecho de forma brutal y visceral, que forma un remolino de angustia en la cabeza preguntándote por qué a tenido que ser así. Por qué. Qué motivo. Cual es la causa.

Qué será de mí.

El Cielo que me protegía como a un niño pequeño se ha desplomado sin compasión, sin contar las consecuencias, ni el dolor que causa.

Por qué esas caricias sobre la piel que detestabas...por qué compartías esos besos que yo te dedicaba en exclusividad....por qué me mirabas a los ojos cuando eran otros ojos los que anhelabas...por qué me decías que eras inmensamente feliz conmigo mientras buscabas más pechos que acariciar...por qué me decías "Te amo" cuando amabas a todos los demás...Tantos fueron los "por qués" que cedió el Cielo con tanta mentira y terminó aplastando al más débil.

domingo, 16 de junio de 2019

LAS FLORES QUE CULTIVASTE SOBRE EL RAYO EN LA TORMENTA



Tú fuiste el rayo en la tormenta de mi vida. Ese rayo destructor, ensordecedor y luminoso que ciega, asusta y asume en el caos. Un rayo no exento de esa belleza salvaje que asusta y atrae por partes iguales. Un rayo mortífero sobre el que cultivaste las más bellas flores con el paso del tiempo.

Y como cualquier otro fenómeno atmosférico, trajiste el caos acompañado de ruido, vendavales, destrucción y miedo. Pero hasta en las tormentas hay belleza. La calma después de lluvia, el olor a tierra mojada, la humedad que embelesa con su abanico de olores y sensaciones, el aire fresco de la calma.

Tras la confusión llega el orden. En un momento puedes tasar los daños, el número de bajas y la gravedad de las heridad. Pero sólo el tiempo te hace balance de lo bueno y lo malo si, bien es cierto, que la memoria se suele quedar con los buenos momentos en detrimento de los malos.

Es el "ya pasó la tormenta, ahora queda el aire puro y fresco".

Y aunque muy pocos lo lleguen a entender, ese jardín que lograste cultivar sobre el rayo, me ha sobrecogido. La siembra ha dado sus frutos en forma de eterna amistad porque, amigo mío, lo que no puedes conseguir como pareja puede que lo consigas en la amistad. Y tú me has demostrado que ese amor que nunca nos faltó sigue latente en forma de cariño, atenciones y cuidados.

Qué extraño es darse cuenta que somos una misma persona pero que somos incapaces de estar juntos. Esa "X" de la ecuación que nos faltaba era la Distancia. Una "X" muy amarga que sólo un rayo puede unir a través de los kilómetros que nos separa.

Te quiero y te querré siempre. Tú también lo harás. Lo sé. Me lo demuestras día a día...pero la tierra que hay de por medio sólo nos deja cultivar rosas.


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miércoles, 1 de mayo de 2019

UNA CASA EN EL CIELO


Y se hizo una casa en lo más alto de la montaña más grande para olvidarse de los hombres, de las pasiones y del sufrimiento. Trabajó duro para construir la empresa más grande que había soñado y, una vez arriba del todo, cerró las puertas a su pasado y a cualquier atisbo de relación humana.

No era cuestión de estar más cerca de Dios ni de otras cosas más allá de lo espiritual, era simplemente cerrar las verjas al contacto humano, a la decadencia, al fracaso, a las calumnias, a la violencia y las traiciones.

De su hogar hizo su locus amoenus y, por tanto, su palacio en el que él era tanto su rey como su lacayo.
Recordó, cuando trabajaba en los servicios sanitarios, que un hombre con esquizofrénia le comentó un día que "eran las antenas de las azoteas las que le impedían ver a Dios". Y él hizo de ese concepto la idea del resto de su vida: hacerse fuerte en lo alto de la piedra más gigantesca para limpiar su alma de las atrocidades de la Humanidad.

Apenas comía los vegetales que el pequeño terreno le daba y algún animal salvaje que caía en las redes. Pero pasaron los meses y algo no iba bien.

Cierto es que se encontró con sí mismo, que se conoció más si cabe y reflexionó sobre el sentido de la vida. Pero sugió un problema muy grave con el cual no contaba: Cómo poder avanzar sin enemigos que combatir. Cómo superar un problema, manejar un conflicto o solucionar un enfrentamiento de ideas si no tienes a nadie que te obligue a evolucionar.

Comprendió que la falta de esos conflictos no sólo le hacían estancarse en la Nada más absoluta, sino que, de algún modo, le hacía involucionar convirtiéndole en un ser primitivo y básico.

Dónde estaba la Cultura, los dilemas morales y los consejos que siempre daba pero nunca se aplicaba.
No por estar más cerca del Cielo uno se eleva espititualmente. El barro, la inmundicia, las palabras ofensivas, las traiciones y los retos que la gente te impone son las verdaderas razones para vivir y desarrollarse, Todo lo demás era huír. Huír del desamor, alejarse de la mezquindad, escabullirse del "no puedo", escapar de la rutina.

Cerró la puerta de su casa en el Cielo y bajó los miles de escalones para abrazar lo único en que podía confiar: la Realidad.

jueves, 28 de febrero de 2019

LA SOLEDAD DEL SER HUMANO



Rousseau afirmaba que el Hombre era bueno y la Sociedad lo corrompía. Otros piensan que el Hombre nace malo y la Sociedad los vuelve peores. Pudiera ser.

Hoy la Sociedad, esa que construimos todos día a día, nos ha vuelto invisibles. Vamos a una gasolinera y nadie nos espera para repostar. Metemos la tarjeta, cogemos la manguera y nos servimos. Ni una cara con una sonrisa, ni un "Buenos días" ni siquiera un gesto desagradable pero, al fin y al cabo, un gesto humano. Nadie. Un "Nadie" que nos hace sentir Nadie.

Vamos a una máquina expendedora de cafés y chucherías. Meto la moneda, elijo un producto y con la frialdad de las máquinas, me sirve justo lo que he pedido. No hay rostros, ni lenguaje corporal, ni una palabra de aliento.

Vacío.

Voy con el coche hasta el cajero automático. Dicen que es lo mejor para no hacer colas y colapsar el Banco. Mentira. Lo lógico es poner más personal en el Banco y crear más puestos de trabajo para atender con más diligencia alas personas. Pido dinero y, si hay saldo en la cuenta, me lo da. No hablo con nadie ni nadie sabe que existo..

Vacío.

Voy al supermercado y compruebo perplejo que han sustituido a las cajeras por máquinas en donde pasas los productos y pagas. No hay un buenos días, calor humano, alguien que me mire con cariño, con odio o con indiferencia. No hay nadie y me siento Nadie.

En el Hospital ya no te atiende ninguna Auxiliar para indicarte qué puerta es la de tu médico. Paso un código por un scanner y me dice dónde debo dirigirme. Una pantalla con un nombre en clave designado para mi me dice que ya puedo entrar a la consulta.

Paseo por la calle y, casualmente, paso por un librería donde tienen periódicos en la puerta. Un titular reza: "Aumenta la tasa del Paro en el país". Reflexiono. Vuelvo a andar y me vuelvo a plantear la teoría de Rousseau... o de Hobbes, que decía que el hombre es un lobo para el hombre y que la Sociedad lo hacía bueno....Guerras, cambios climáticos, hambruna, destrucción del ecosistema y, lo más refinado ahora: hacernos sentir solos.

domingo, 24 de febrero de 2019

PODÍAMOS HABER SIDO FELICES



Podíamos haber sido felices. Lo tuvimos todo para serlo y se nos escapó como el niño que quiere retener el agua fresca en su mano. Quizá fue mi culpa, o la tuya. Quizá nunca hubieron culpables sino víctimas. Víctimas de un Destino que creíamos que nos iba a bendecir.

La vida ha decidido abandonarte y hoy estás en el Cielo. En ese cielo que no supimos fabricar en la Tierra y nos castigó con separarnos y querernos en la distancia. Un amor por encima de lo que muchos pueden pensar o sentir. Pero qué nos importa, amor, si en el fondo tú y yo sabemos la verdad.
Acallar los rumores es como intentar parar el caudal de un río con las manos. Es estéril y agotador.

Alguien, no recuerdo quién, me dijo un día que tuviera cuidado con lo que deseaba porque se podía cumplir. Y soñé con estar contigo y tener una vida en común. Creíamos que el Destino nos iba a mimar y sólo consiguió que una nube negra entrara en nuestros corazones llenándolos de lluvia.

Tuvimos que dejarlo, renunciar a nuestros proyectos comunes y hacer vidas paralelas. La condena que nos impuso la Vida por intentar amarnos fue separarnos con el corazón lleno de amor y cariño y, de hecho, fuimos grandes amigos hasta que partiste al Cielo.

Me has dejado una vida llena de tus sonrisas, de tus miradas pícaras, de tu acento dulce y tus mentiras agrias, de tus besos fríos en mi mejilla helada, de tus abrazos eternos sobre mi débil cuerpo que te rechazaba. Aún así, tus besos eran reales, mi mirada era de amor, tus caricias eran dulces y mis abrazos envolvían tu piel.

Era lo blanco, era lo negro. Era el Sí y era el No. Era mi madrugada y tu atardecer. Era el calor que se desquebrajaba con el frío. Y nadie lo entendió. Ni siquiera nosotros.

Tu ausencia está repleta de ti y de mi. De momentos que pudieron ser y no fueron, de escusas y reproches, de amores y de mentiras, de mentiras que duelen y verdades que alivian.

Hoy no hace falta mirar al Cielo. Eres parte de mi, de mi Ying y de mi Yang, de mis sonrisas y mis lágrimas, de mi Fe y de mi escepticismo. Te veo en cada recuerdo, en cada gesto tuyo que hago mio de forma inconsciente, cuando te imito al hablar, cuando recuerdo cómo me mirabas riéndote y me decías que estaba loco. Y era entonces cuando yo era más payaso para poder hacerte reír un minuto más....y llenábamos la habitación de flores, ilusiones y mentiras...hasta que te fuiste un poco después de que yo te echase de mi vida sin darnos cuenta que era demasiado tarde para odiarnos o pasar al olvido. Nos habíamos hecho un hogar en el corazón y ambos habitábamos dentro aunque tuviéramos vidas paralelas.

Y es que nadie muere sin dejar una semilla dentro de alguien al que amó.




                                                                                                       Dedicado a Nika

jueves, 25 de octubre de 2018

LA LEY DEL EMBUDO Y LA MUERTE DE LA JUSTICIA


En un mundo donde todos creen que tienen la razón, en donde no se escucha porque no interesa o donde se oye sólo lo que se quiere oír, nadie se da cuenta de que hablamos de lo que no sabemos.

Somos tan ignorantes y tan pobres que no nos merece la pena indagar por qué pensamos de una manera y no de otra. No justificamos nuestras afirmaciones con nada sólido pues sólo nos quedamos con la capa superficial. Pensamos que "el otro" es idiota y que nosotros sí sabemos de lo que hablamos. Por ello:

No creemos en Dios pero sentimos simpatía por el Diablo
Atacamos la religión Católica pero nos parece aceptable la Budista
Aborecemos nuestra Cultura en pos de la Cultura extranjera.
Cambiamos nuestras férreas costumbres por otras vacias y sin alma.
Rechazamos la dictadura de Derechas pero no reconocemos la dictadura de Izquierdas
Somos capaces de ver un anuncio de pobreza extrema y, acto seguido, un anuncio de delicatessen para gatos sin darnos cuenta del impacto que supone.
Proclamamos la Libertad haciendo callar al que no piensa como nosotros.
Defendemos nuestra bandera mientras quemamos la bandera que une a muchos otros.
Vemos la Homosexualidad como un vicio y no vemos la Infidelidad como un error.
Odiamos a los ricos y sólo pensamos en tener lo que ellos poseen.
Insultamos a los que no opinan como nosotros y nos ofendemos si nos insultan.
Aplaudimos los malos comportamientos y nos burlamos de las acciones nobles.
Alzamos a nuestros asesinos y lapidamos al noble por pusilánime.
Ponemos violencia en nuestras palabras y exigimos respeto del herido.
Nos burlamos del que tiene Fe, Bondad o Nobleza y seguimos como perros lazarillos a los provocadores que sólo buscan el enfrentamiento.
Decimos que amamos a las personas y las vendemos por dinero.
Decimos "Te Quiero" pensando en otro.
Aseveramos que somos incorruptibles poniendo la mano por detrás y cogiendo el dinero manchado de mentiras.
Deseamos un Mundo mejor mientras contaminamos sin poner remedio.
Rechazamos a los que no son como nosotros sin tener en cuenta que nosotros somos diferentes a ellos.
Decimos lo que hacemos porque no lo hacemos.
Amamos la violencia porque tenemos miedo....

Somos la sombra de lo que queremos ser. Nos hemos convertido en nuestra propia caricatura, ridícula y humillante, porque somos incapaces de pedir Perdón, de reconocer que tenemos miedo, de que se den cuanta que no somos felices, de que para esbozar una sonrisa necesitamos un poco de droga, esa droga que "no hace nada" pero no puedo divertirme sin ella.
Somos unos cobardes que hemos perdido el rumbo y hemos destrozado la Escala de Valores.
Y ahora dirás...yo no.....


martes, 25 de septiembre de 2018

LAS RIENDAS DE TU VIDA


En algún momento de la vida uno se da cuenta que es prisionero de sus silencios y esclavo de las palabras ajenas. Cuando te humillan, te calumnian, te juzgan sin pruebas y te desprestigian, llega un momento en que debes romper los formalismos y tomar las riendas de tu vida.
Parece fácil. Lo és. Pero no todos se atreven a dar el paso. Es lo que separa al fuerte del débil, al triunfador del perdedor.
No podemos permanecer inmóviles como los vagabundos de "Esperando a Godot" de Beckett que esperan en vano a un tal Godot que nunca viene. Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana.
Por eso hay que dar pasos, moverse, pasar de lo estático a lo dinámico aunque sean pequeños pasos casi imperceptibles. Se trata de deshacerse de ese"ancla" imaginario que nos inmoviliza día a día y nos hace quedarnos atrás.

Basta ya de vejaciones, de reproches e injurias. Mi valor no se mide por tu escala de valores. Yo no soy como tú. No soy como nadie. Soy una edición limitada de mi mismo. Ni más ni menos que nadie. Tan sólo diferente y único.

Haz de tu vida una obra de arte.

Hay que quemar, deshacerse, retirar esos libros de autoayuda y decirse: "Ya está bien de teoría, ahora toca demostrarlo". Y que no te importe quien caiga o se quede en el camino. Puedes tenderles una mano pero si no la aceptan, vuela! Déjalos en el suelo.

Deja que algunos mueran en su propio vómito, que se quemen en el mísmo ácido que sueltan y que queden como lo que son: basura.
Pueden inventarse una vida tuya en la que digan que eres un monstruo o un perdedor. Qué más da. Más pronto o mas tarde tropezarán y caerán. Eso no debe importarte porque sería darles un protagonismo que no se merecen. Hay que hacer como en las películas de fantasmas: si les das la espalda no pueden hacerte daño.

Y si alguien te hace daño realmente, ve a por él. No tengas Piedad. A veces el camino está lleno de piedras y no por ello vas a renunciar a llegar a tu destino. Hazte oir, hazte de valer y, sobretodo, camina hacia delante aunque te duelan los pies.

domingo, 26 de agosto de 2018

EL DESORDEN DE TU AUSENCIA


Como una gota que permanentemente esculpe una piedra, el tiempo modela nuestros sentimientos, pasiones y fustraciones. Todo pasa en la vida, nada se queda estático. El amor, el desamor, el odio, la risa, la soledad...
Te quise tanto que me olvidé de respetarme a mi mismo antes que a nada y, a día de hoy, aún me pregunto si alguna vez me has querido, si en algún tiempo pasado tus sentimientos hacia mí eran puros.
Tras tu muerte, una cadena de infortunios cayó sobre mí como una plaga bíblica. Injurias, calumnias, descréditos hacia mi persona...y en ese momento giró todo. Los buenos fueron ajusticiados como asesinos y los malos alzados a los Cielos. Y no existen Dioses ni Monstruos. Todos somos ambas cosas.
Estoy tan lejos de ser perfecto como el Universo de ser finito. Quizá mis palabras o mis actos son tan endebles que es ilógico tomarme en serio. Pero te juro que te he querido hasta el fin.
Un final tan drástico y dramático que ni siquiera figuraba en el guión de nuestras vidas.

Hoy ha pasado el tiempo. Ese tiempo que todo lo cura. Ese tiempo que me ha dado una nueva oportunidad y le concedí el beneficio de la duda. Ahora soy feliz. Casi sin proponérmelo. Pero en mi vida hay momentos de vacio que llevan tu nombre.
No se puede dejar de querer a quien has querido. No se puede dejar de querer nunca aunque esa persona, quizá, no te haya querido a ti. Simplemente, no se puede dejar de querer.

Te llevaste al Cielo la verdad que nunca me dijiste, aquel secreto que versaba sobre si me llegaste a amar alguna vez o no lo hiciste nunca. Ya te encargaste de decir a todos que yo era el amor de tu vida para, cuando descubriera la verdad, no tener el apoyo de nadie. Solo tú y yo sabemos la verdad enfrentada, la auténtica...no la que queríamos que los demás supieran.

Sé que me querías aunque tus ojos no me mirasen fijamente. Sabía que me valorabas aunque tus manos nunca se posaron en mi piel. Sabía que me apreciabas aunque tus besos eran tan cortos que apenas rozaban mis labios. Era como un amor platónico, un amor sin amor, un amor distante aunque puro.

Nunca sabré la verdad ahora que estás en el Cielo. Mi gente pensará que hice bien y los tuyos me condenarán al fuego eterno. Y ninguno, escepto tú y yo, nos pueden juzgar ya que la ignorancia es atrevida y, en ocasiones, viperina.



martes, 5 de junio de 2018

LA SOCIEDAD TERMINAL


La Sociedad es aquello evidentemente invisible en lo que estamos inmersos. Es como el aire que circula entre nosotros, puede estar viciado o limpio, da igual, no le hacemos caso porque es tan evidente que no le prestamos importancia. Sólo lo hacemos cuando ese aire se enrarece más de la cuenta, cuando huele mal, cuando es demasiado caliente o demasiado frío. Incluso cuando el aire se convierte en viento.

Y una Sociedad en la que se premia a los ignorantes, se silencia a los genios, en la que se aplaude el mal comportamiento y se rechaza términos como Fe, Bondad, Humanidad, Piedad o Amor porque se los considera términos obsoletos y "beatos", es una Sociedad que ha llegado a su fin.

Cuando las posturas se radicalizan, cuando agredes a alguien por su condición o pensamiento, cuando no respetas una opinión distinta de la tuya ni contrastas la veracidad de tu información, es porque esa Sociedad enferma ya ha entrado en los estertores de una muerte segura.

Cuando se burlan por ser creyente, cuando te pegan una paliza por tu condición sexual, cuando eres perseguido por una idea o cuando eres humillado por amar a tu país, eso es la decadencia de todo un sistema.

Cuando intentas imponer tus creencias a golpe de navaja, cuando humillas a una Sociedad que no es la tuya y te acoje, cuando te crees en el derecho de exigir sin dar y de recibir sin ganártelo, cuando crees que es legítimo pasar sobre los otros que estaban delante de ti, fallas tú y los que aplauden tu forma de pensar.

Cuando unos pocos dictan a la mayoría e imponen sus proyectos porque consideran obsoletos los tuyos aún sin saber cuales son, cuando sólo se lee y se escucha una parte y no se contrasta con las demás, cuando alguien se cree que puede insultar a quien fuera porque el insulto ha existido siempre, eso es que se apaga la inteligencia de nuestro mundo.

No se puede insultar en nombre de la libertad de expresión. No se puede matar por la Ley de Talión. Hay que desterrar el absurdo comportamiento de "quien no esté conmigo, esta contra mi" y, mucho menos el "Yo puedo pero tú, no".

La Sociedad en donde estamos inmersos no está enferma. Está muerta. Nos hemos convertido en los gusanos de su propia putrefacción. En cuando se acabe el último resquicio de esa carne que es la Sociedad Libre, moriremos envenenados por nuestros propios actos.

jueves, 10 de mayo de 2018

Y QUÉ HAGO CON MIS SENTIMIENTOS?



Es difícil y duro quererte en la distancia cuando te he amado. Tal vez sea hasta cruel.
La gente que termina una relación se separa y pasa página. Pasas a ser el gran olvidado de la historia. Pero lo nuestro es extraño. No hemos roto aún ese cordón umbilicar de amor y respeto. Quizá porque nos separamos queriéndonos demasiado. Pero no podíamos estar juntos. Qué extraño. Tanto amor, tantos momentos felices y no podíamos convivir por pequeñas grandes cosas.

En esa distancia, cada mañana me acuerdo de tí y tú de mí y seguimos dándonos los buenos días y las felices noches. Porque el amor es como la energía, ni se crea ni se destruye, está ahí. Sólo debes abrir los ojos del corazón y dejarte llevar.

Te pregunto si comes bien, si estás contento o triste, si te encuentras bien o si pasas necesidad. Pero cuando te pregunto si eres feliz y me contestas: "No, no puedo ser feliz. Lo fuí porque te tuve. Ahora ya no lo seré jamás", me rompes el corazón.
Y me lo rompes por dos razones: porque sé que es verdad, porque me has querido como no has querido a nadie y, lo segundo, porque aunque sé que es chantaje emocional, acepto sumiso que seguimos bajo la misma piel y que nos irriga los mismos nervios y la misma carne.

Me dices que puse el listón tan alto que nadie te volverá a hacer tan feliz como yo. Qué tontería, mi vida. Cualquiera te puede hacer reir, te puede mirar a los ojos y fundirse en un abrazo esférico que te envuelva y te conforte. 

Pero ahora las cosas han cambiado. No hay vuelta atrás porque yo encontré una nueva vida. Y sé que no paras de hacer cosas por no pensar en tu situación y hundirte. Es como una maldición, debes tener las manos ocupadas para no pensar en un solo segundo en tu estado, tu posición y tu vida. Pensarlo es hundirte en el abismo. "No debo pensar, no debo pensar...."

La vida la debe vivir cada uno. No puedo vivir por ti pero sí sentir el dolor que te asfixia. Y la gente me llama loco, idiota, estúpido por preocuparme de una vida que ya no es mía.
Qué duro es decirlo: "Una vida que ya no es mía".

Ese cordón umbilical invisible que nos une, nos alimenta y nos destruye. E ahí la labilidad de ese fino hilo que separa la amistad de la locura y el suicidio mental.
Dile a los demás que me digan cómo te puedo dejar de querer, aunque sea como un amigo, díles que me explique cómo se hace, cómo sacas a alguien de tu mente, alguien que ha sido importante en tu vida, alguien que llegó en el momento justo y se fue en el mejor peor momento. Diles que soy idiota. No importa. Mi amor por ti es tan puro que solo deseo amistad. Amistad en mayúsculas. Yo ya rehice mi vida porque me lo merecía, porque me lo gané y porque me debo otra oportunidad. Pero todo ello no quita el mérito de ser tu amigo y quererte como a pocas personas puedo querer.

miércoles, 31 de enero de 2018

DÉJALES QUE DIGAN


Déjales que digan, que se diviertan, que echen veneno. Déjales que comenten sin saber, que juzguen sin conocer, que critiquen sin comprender. Tú y yo hemos creado algo demasiado bello para ir dando explicaciones a quien no entienden una obra de arte. Porque eso es nuestro amor, una obra de arte surgida de dos materias distintas pero igual de puras y bellas.

Deja que nos miren tras los cristales mugrientos de sus gafas. No es sucio nuestro amor, es sucio el filtro que emplean para hacernos daño gratuitamente. Porque se le hace daño y se teme a lo que no se conoce, a lo que se escapa de su lógica, a lo que no puedes retener en tu mano o cambiar en tu voluntad.

Qué importa la diferencia de edad  o la igualdad de sexo...Tan solo es amor.

Un amor que ya se encargarán de intoxicarlo con comentarios escabrosos, falsas acusaciones e incluso sonrisas maléficas. Qué más da. Es amor.

Un amor que no entiende de prejuicios porque dedica su tiempo a mirarse, entenderse, tocarse y respirar al unísono. ¡Qué saben ellos de nuestro amor! Un amor cimentado en el respeto, en la nobleza, en la confianza, en la bondad, en dar sin esperar recibir, en dar gracias por cada caricia a través de una sonrisa tan pura e inocente como es nuestra relación.

Deja que se envenenen con sus propios pensamientos. Es normal. Nadie hace el intento de entender algo que no es lo habitual. Sólo nosotros podemos juzgar nuestros actos y a nosotros nos debemos las explicaciones. Pero con una sola mirada sabemos que en nuestros corazones solo cabe amor.

Déjales que te juzguen sin saber. ¿No eres feliz conmigo? Qué mas da.... Solo son personas. Personas en una hermosa ciudad de gente dormida.