Ramón Carbó Zarso. Alzira (Valencia) España. Junio 2021
Espacio dedicado a la belleza por la belleza.Manierismo. Naturaleza, estatuas, bosques,industrias,hombres, atmósfera, música inovadora. Todo aderezado con un toque gótico y provocador.
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jueves, 10 de junio de 2021
martes, 13 de agosto de 2019
EL DÍA QUE YO MUERA.
El día que yo muera quiero dejar un gran vacío de sonrisas y besos en los corazones. El día que deje de respirar quiero que la gente una sus manos y susurren que ha pasado un ángel por sus vidas.
Sólo aspiro a dejar una tenue huella de alguien que intentó ser buena persona, con sus locuras y sus fallos atroces. Una persona que jamás quiso hacer llorar a nadie, que quiso que el Mundo fuera justo y que trató de hacer de su vida una obra de arte.
Quisiera ser alguien que, al final de su vida, ayudó a ser feliz, a facilitar este valle de lágrimas a un semejante y, sobretodo, espero morir sin haber hecho daño explícito a nadie.
Mi mejor despedida sería haber enseñado a las personas a sonreír desde el interior del corazón, sin falsedades, siendo auténticas. Demostrándoles que llorar no es una debilidad, es ser humano. Que el desistir de un empeño no es fracasar, es reconocer hasta dónde puedes llegar sin herirte. Quisiera haber enseñado que odiar es algo lógico pero que se puede cambiar por un simple desprecio o un "dar la espalda" a un insulto.
No he sido un ángel. Nunca lo pretendí. Lo que soy, lo que fui y lo que seré se lo debo a mis padres y a la educación que supieron darme a costa de no tener casi nada para sostenernos.
Seguro que he sido muchas veces criticado y con razón...pero nadie andó con los zapatos que yo llevaba y con esa cruz que enmascaraba con chistes, risas y un velo de humildad.
Me llevo todos los besos gratuitos que he ido repartiendo a hombres y mujeres y todos dados con el corazón en la mano.
Quizá publiqué demasiado mi vida privada pudiendo ser blanco de ofensas y críticas...pero todo lo intentaba hacer con tanta pureza que no temía que me hicieran daño. Porque daño hace el que pude, no el que quiere. Y me daba risa aquello de que cuanto menos sepa la gente de ti, mejor. No. Para nada. Ser uno mismo es la clave para ser feliz.
Hay que ser valiente para llorar, para tener miedo y para reconocer tus errores. La valentía se las dejamos a aquellos que intentan ocultar su desesperación y sus miedos oscuros.
La muerte no es más que el paso hacia algo aunque ese algo sea la Nada. Pero es hermoso dejar aquí, en la Tierra, parte de tu esencia en la sonrisa de los que te rodeaban.
Pido perdón por las ofensas, ruego no tengáis en cuenta mis delirios, disculparme si puede juzgar mal o injustamente y absolverme de cualquier pecado carnal que puede haber cometido por mi condición de hombre.
El día que me muera os dejaré llorar si es recordando lo felices que os hacía estando a vuestro lado. No sabéis cuanto amor me llevaré allí donde me toque ir.
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domingo, 11 de agosto de 2019
CUANDO EL OTOÑO NOS MUESTRA LO QUE SERÁ EL DURO INVIERNO
Llega ese día que tu jóven espíritu reconoce estar encerrado en un cuerpo que no responde. Un cuerpo que comienza a envejecer sin tener en cuenta tus ánimos, sueños y diversiones. Es como si se empezara a petrificar un niño que juega con los amigos en la calle.
De los pies a la cabeza ya nada te responde, ya nada es lo mismo. Un día, al azar, te lavas las manos y observas pequeñas manchas en la piel a las cuales no das importancia porque a penas clarean. Más adelante, cuando terminas de ducharte, limpias el vaho del espejo y apareces tú como si alguien cruel te hubiera dicho la gran verdad: Ya no eres jóven.
Tu cuerpo ha cogido peso, el vientre lo tienes como hinchado, tu piel se ha llenado por completo de todo tipo de manchas, de texturas y de formas matando a esa piel tersa y homogénea de la que siempre disfrutastes. Y lo peor, dejas de quererte o de gustarte. Ahí empieza el declive provocado por la inseguridad y la no aceptación.
Todos te dirán que estás muy bien para la edad que tienes y que lo importante eres tú. Sí, tú, esa persona a la que sigues queriendo pero te traiciona arrugando tu cuerpo, acentuando tus expresiones y descolgando cualquier parte de tu cuerpo que jamás le diste importancia. Esa persona que se refleja en el espejo como una caricatura burlona e hiriente de lo que fuiste
Ya no eres jóven. Ya no perteneces a ese equipo y, aunque tu esencia sea eternamente un adolescente, el espejo te devuelve la realidad de tu día: El tren partió.
La ropa que tanto te gusta comienza a sentarte ridícula. Te das cuenta que algo más clásico y menos transgresor te equilibra un poco.
La piel del cuello se descuelga, las manos se manchan, el vientre se hincha y cientos de manchas desagradables toman posesión de toda tu piel. Hasta el gesto se trasforma en bobalicón.
Pierdes vista de manera irrecuperable incluso con gafas, te duelen las piernas al andar más rato, la ropa no te sienta bien ni los colores vivos alegran tu expresión. Te cuesta levantarte y agacharte...
Ves pasar a gente más jóven y te quedas mirando como quien ve con resignación y dolor que su tren sale de la estación mientras tú sigues clavado en el anden con muchas maletas llenas de ilusiones perecederas.
Silencio.
Hasta el amor, muchas veces, te deja solo porque tu pareja se ha cansado de ese deterioro aunque la comunión entre ambos sea muy grande. Pero ahí está todo el cariño del mundo. Solo el cariño. Las ganas de experimentar, de encontrar algo nuevo, de seguir viviendo como un jóven...te aparca en el vado de la soledad.
Qué hago ahora. Con quién puedo intimar, quien puede ser amigo nuevo en este viejo mundo....
Y tendrás amigos, compañeros, familiares que te aceptan como ley de vida que es. Otros, con sentimientos más privados, te abandonaran o traicionaran porque es la misma ley de vida que nos impulsa a envejecer, a divertirnos, a llorar, a flirtear o a hundirse en el mismo infierno.
Es duro comenzar a envejecer sin ser aún una persona mayor. Muchos se alejan buscando algo mejor y unos pocos se acercan para ver qué pùeden sacarte. Y ninguna postura es reprochable. Es la ley de vida de una vida que nunca mereció la pena vivir.
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miércoles, 1 de mayo de 2019
UNA CASA EN EL CIELO
Y se hizo una casa en lo más alto de la montaña más grande para olvidarse de los hombres, de las pasiones y del sufrimiento. Trabajó duro para construir la empresa más grande que había soñado y, una vez arriba del todo, cerró las puertas a su pasado y a cualquier atisbo de relación humana.
No era cuestión de estar más cerca de Dios ni de otras cosas más allá de lo espiritual, era simplemente cerrar las verjas al contacto humano, a la decadencia, al fracaso, a las calumnias, a la violencia y las traiciones.
De su hogar hizo su locus amoenus y, por tanto, su palacio en el que él era tanto su rey como su lacayo.
Recordó, cuando trabajaba en los servicios sanitarios, que un hombre con esquizofrénia le comentó un día que "eran las antenas de las azoteas las que le impedían ver a Dios". Y él hizo de ese concepto la idea del resto de su vida: hacerse fuerte en lo alto de la piedra más gigantesca para limpiar su alma de las atrocidades de la Humanidad.
Apenas comía los vegetales que el pequeño terreno le daba y algún animal salvaje que caía en las redes. Pero pasaron los meses y algo no iba bien.
Cierto es que se encontró con sí mismo, que se conoció más si cabe y reflexionó sobre el sentido de la vida. Pero sugió un problema muy grave con el cual no contaba: Cómo poder avanzar sin enemigos que combatir. Cómo superar un problema, manejar un conflicto o solucionar un enfrentamiento de ideas si no tienes a nadie que te obligue a evolucionar.
Comprendió que la falta de esos conflictos no sólo le hacían estancarse en la Nada más absoluta, sino que, de algún modo, le hacía involucionar convirtiéndole en un ser primitivo y básico.
Dónde estaba la Cultura, los dilemas morales y los consejos que siempre daba pero nunca se aplicaba.
No por estar más cerca del Cielo uno se eleva espititualmente. El barro, la inmundicia, las palabras ofensivas, las traiciones y los retos que la gente te impone son las verdaderas razones para vivir y desarrollarse, Todo lo demás era huír. Huír del desamor, alejarse de la mezquindad, escabullirse del "no puedo", escapar de la rutina.
Cerró la puerta de su casa en el Cielo y bajó los miles de escalones para abrazar lo único en que podía confiar: la Realidad.
domingo, 24 de febrero de 2019
PODÍAMOS HABER SIDO FELICES
Podíamos haber sido felices. Lo tuvimos todo para serlo y se nos escapó como el niño que quiere retener el agua fresca en su mano. Quizá fue mi culpa, o la tuya. Quizá nunca hubieron culpables sino víctimas. Víctimas de un Destino que creíamos que nos iba a bendecir.
La vida ha decidido abandonarte y hoy estás en el Cielo. En ese cielo que no supimos fabricar en la Tierra y nos castigó con separarnos y querernos en la distancia. Un amor por encima de lo que muchos pueden pensar o sentir. Pero qué nos importa, amor, si en el fondo tú y yo sabemos la verdad.
Acallar los rumores es como intentar parar el caudal de un río con las manos. Es estéril y agotador.
Alguien, no recuerdo quién, me dijo un día que tuviera cuidado con lo que deseaba porque se podía cumplir. Y soñé con estar contigo y tener una vida en común. Creíamos que el Destino nos iba a mimar y sólo consiguió que una nube negra entrara en nuestros corazones llenándolos de lluvia.
Tuvimos que dejarlo, renunciar a nuestros proyectos comunes y hacer vidas paralelas. La condena que nos impuso la Vida por intentar amarnos fue separarnos con el corazón lleno de amor y cariño y, de hecho, fuimos grandes amigos hasta que partiste al Cielo.
Me has dejado una vida llena de tus sonrisas, de tus miradas pícaras, de tu acento dulce y tus mentiras agrias, de tus besos fríos en mi mejilla helada, de tus abrazos eternos sobre mi débil cuerpo que te rechazaba. Aún así, tus besos eran reales, mi mirada era de amor, tus caricias eran dulces y mis abrazos envolvían tu piel.
Era lo blanco, era lo negro. Era el Sí y era el No. Era mi madrugada y tu atardecer. Era el calor que se desquebrajaba con el frío. Y nadie lo entendió. Ni siquiera nosotros.
Tu ausencia está repleta de ti y de mi. De momentos que pudieron ser y no fueron, de escusas y reproches, de amores y de mentiras, de mentiras que duelen y verdades que alivian.
Hoy no hace falta mirar al Cielo. Eres parte de mi, de mi Ying y de mi Yang, de mis sonrisas y mis lágrimas, de mi Fe y de mi escepticismo. Te veo en cada recuerdo, en cada gesto tuyo que hago mio de forma inconsciente, cuando te imito al hablar, cuando recuerdo cómo me mirabas riéndote y me decías que estaba loco. Y era entonces cuando yo era más payaso para poder hacerte reír un minuto más....y llenábamos la habitación de flores, ilusiones y mentiras...hasta que te fuiste un poco después de que yo te echase de mi vida sin darnos cuenta que era demasiado tarde para odiarnos o pasar al olvido. Nos habíamos hecho un hogar en el corazón y ambos habitábamos dentro aunque tuviéramos vidas paralelas.
Y es que nadie muere sin dejar una semilla dentro de alguien al que amó.
Dedicado a Nika
martes, 25 de septiembre de 2018
LAS RIENDAS DE TU VIDA
En algún momento de la vida uno se da cuenta que es prisionero de sus silencios y esclavo de las palabras ajenas. Cuando te humillan, te calumnian, te juzgan sin pruebas y te desprestigian, llega un momento en que debes romper los formalismos y tomar las riendas de tu vida.
Parece fácil. Lo és. Pero no todos se atreven a dar el paso. Es lo que separa al fuerte del débil, al triunfador del perdedor.
No podemos permanecer inmóviles como los vagabundos de "Esperando a Godot" de Beckett que esperan en vano a un tal Godot que nunca viene. Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana.
Por eso hay que dar pasos, moverse, pasar de lo estático a lo dinámico aunque sean pequeños pasos casi imperceptibles. Se trata de deshacerse de ese"ancla" imaginario que nos inmoviliza día a día y nos hace quedarnos atrás.
Basta ya de vejaciones, de reproches e injurias. Mi valor no se mide por tu escala de valores. Yo no soy como tú. No soy como nadie. Soy una edición limitada de mi mismo. Ni más ni menos que nadie. Tan sólo diferente y único.
Haz de tu vida una obra de arte.
Hay que quemar, deshacerse, retirar esos libros de autoayuda y decirse: "Ya está bien de teoría, ahora toca demostrarlo". Y que no te importe quien caiga o se quede en el camino. Puedes tenderles una mano pero si no la aceptan, vuela! Déjalos en el suelo.
Deja que algunos mueran en su propio vómito, que se quemen en el mísmo ácido que sueltan y que queden como lo que son: basura.
Pueden inventarse una vida tuya en la que digan que eres un monstruo o un perdedor. Qué más da. Más pronto o mas tarde tropezarán y caerán. Eso no debe importarte porque sería darles un protagonismo que no se merecen. Hay que hacer como en las películas de fantasmas: si les das la espalda no pueden hacerte daño.
Y si alguien te hace daño realmente, ve a por él. No tengas Piedad. A veces el camino está lleno de piedras y no por ello vas a renunciar a llegar a tu destino. Hazte oir, hazte de valer y, sobretodo, camina hacia delante aunque te duelan los pies.
miércoles, 31 de enero de 2018
DÉJALES QUE DIGAN
Déjales que digan, que se diviertan, que echen veneno. Déjales que comenten sin saber, que juzguen sin conocer, que critiquen sin comprender. Tú y yo hemos creado algo demasiado bello para ir dando explicaciones a quien no entienden una obra de arte. Porque eso es nuestro amor, una obra de arte surgida de dos materias distintas pero igual de puras y bellas.
Deja que nos miren tras los cristales mugrientos de sus gafas. No es sucio nuestro amor, es sucio el filtro que emplean para hacernos daño gratuitamente. Porque se le hace daño y se teme a lo que no se conoce, a lo que se escapa de su lógica, a lo que no puedes retener en tu mano o cambiar en tu voluntad.
Qué importa la diferencia de edad o la igualdad de sexo...Tan solo es amor.
Un amor que ya se encargarán de intoxicarlo con comentarios escabrosos, falsas acusaciones e incluso sonrisas maléficas. Qué más da. Es amor.
Un amor que no entiende de prejuicios porque dedica su tiempo a mirarse, entenderse, tocarse y respirar al unísono. ¡Qué saben ellos de nuestro amor! Un amor cimentado en el respeto, en la nobleza, en la confianza, en la bondad, en dar sin esperar recibir, en dar gracias por cada caricia a través de una sonrisa tan pura e inocente como es nuestra relación.
Deja que se envenenen con sus propios pensamientos. Es normal. Nadie hace el intento de entender algo que no es lo habitual. Sólo nosotros podemos juzgar nuestros actos y a nosotros nos debemos las explicaciones. Pero con una sola mirada sabemos que en nuestros corazones solo cabe amor.
Déjales que te juzguen sin saber. ¿No eres feliz conmigo? Qué mas da.... Solo son personas. Personas en una hermosa ciudad de gente dormida.
lunes, 22 de enero de 2018
LA DISTANCIA ENTRE TÚ Y YO
La vida me dio el sabor a ti durante siete años. Hoy, la distancia nos separa aunque nos une el amor. Un amor imposible, extraño, doloroso. No supiste tenerme y yo te perdí. Tú eras así, alocado, salvaje y pasional. No pudiste coger las riendas de tu vida y me arrastraste al caos en el cual eras feliz.
Tuve que renunciar a ti pese al gran amor que nos teníamos. Tuve que hacerte las maletas, no porque el amor terminase, sino porque eras incapaz de controlar tu vida, tu ira y tus angustias vitales.
Sin querer me envenenabas de azules y caía en un abismo de donde tú estabas y no querías salir. El caos absoluto se reflejaba en cada lágrima que caía en el vacio de mi soledad.
Y me amabas. Y yo te amaba. Pero juntos era imposible vivir. Contigo y sin ti todo era dolor...
Hoy, tras años de ausencia, somos más que amigos en la distancia. Tú marchaste a otro lugar llevándote un trozo de mi corazón, un corazón que lo envuelves en seda y lo besas a escondidas.
No te puedo querer más en la lejanía. Es como un encantamiento que se rompe si estamos cerca.
Recuerdo tus risas, mis risas, nuestras risas....has sido el que más me ha hecho reír y el que más me ha hecho llorar. Y la distancia nos mantiene en equilibrio ese amor que sigue intacto y que se desvanece con la presencia de ambos.
Amar en la distancia. Ese fue nuestro castigo por intentar ser felices.
Y a día de hoy te pido que seas dichoso, que intentes olvidarme un poco para que yo pueda dejar de amarte, que a la distancia real le añadas una distancia emocional. Porque no puedo estar contigo pero no puedo estar sin ti.
Sé feliz, al menos inténtalo, demuéstrame de que eres capaz de vivir sin los latidos de mi corazón, sin mi mirada, sin mis susurros que se convertían en caricias....Vivir enamorado en una perpétua distancia....es tan atroz como inhumano. Pero no hay pasos hacia atrás. Estamos así porque sin querer has querido que estemos así.
Y todos los días te doy los buenos días y tú me regalas las buenas noches, pero en la distancia.
Quizá en otra vida seamos amantes para siempre....
miércoles, 27 de diciembre de 2017
MI OBRA IMPERFECTA
Quisiera hacer de mi vida una obra de arte. Una sucesión de decisiones imperfectas fruto de la lucha entre mi cabeza y mi corazón. No importa lo tosca que parezca a la vista. Lo importante es que la he modelado yo.
Una obra imperfecta no exenta de dolor, seducción y manierismo. Una escultura que ha convertido la materia inerte en una obra que refleja sentimientos, contradicciones, amores y desamores, guerras y silencios...y entre los poros del mármol, la esencia de tu nombre.
Como cualquier obra, gusta y no gusta, levanta pasiones y críticas, me encumbra o me deja caer tras ser pisoteado. Pero soy arte. El arte de vivir, el arte de decidir, el arte de elegir a quién amor y cómo amarlo.
Soy seda. Tan volátil como férreo, tan contradictorio que, en sí, es belleza. Y quizá no sea un cuerpo bonito, ni una cara angelical. Ni siquiera alguien mundano. Pero mi obra está en el interior. Es bella por los materiales que me han formado y por los distintos artistas que me han ido modelando poco a poco, con o sin mi consentimiento pero que, en último momento, he sido yo quien he querido ser arte. Arte de contemplar, arte de disfrutar, arte de conocer.
Un arte que no tiene precio porque ni se vende ni se compra. Se contempla.
miércoles, 11 de octubre de 2017
DESPUÉS DEL AMOR
Hoy quiero pedirte perdón. Un perdón sincero de un corazón que llora tu ausencia.
Pensamos que todo es para siempre, que con un poco de felicidad todo sale bien....Fuí afortunado de tenerte y tuve la fortuna de saber perderte a tiempo. No podía ser de otro modo. Y mi cabeza y mi corazón se enlazaban en diputas pueriles de quién de los dos tenía razón.
Perdí la confianza y sin ella...qué me queda....
Te pido perdón porque nunca estuvo en mi ser ser cruel contigo, ni dejarte solo sin rumbo, ni abandonarte en una deriva de sentimientos. Perdón por si mis palabras, mis miradas o mis gestos pudieron hacerte mal en algún momento. Por desgracia fue la "acción-reacción" la que me llevaron a abrir las puertas de mi casa para que volases.
Nadie gana batallas sentimentales. Ambos pierden. Y es con el tiempo cuando las ausencias laceran tu piel, cuando los silencios silban en tus oídos y la piel se marchita ante la ausencia de caricias.
Qué difícil es decir adiós cuando aún se quiere. Que doloroso es contemplar como haces las maletas y, en cada una de ellas, te llevas un trozo de mi. Que triste es buscarte entre las sábanas y encontrar vacíos de ti.
A veces, en soledad, sonrío al recordar tu rostro cuando me hacías reir y me doy cuenta de que estoy comiendo solo, en una mesa demasiado grande, cara al televisor casi sin voz. Y solo quiero llorar. Soy incapaz de terminar el plato. Me araña tu ausencia.
Los armarios aún huelen a ti. Es como si nunca te hubieras ido y, en cambio, no estás.
A veces me llamas y finges estar bien para no preocuparme. Intento hacerte reír para que no te des cuenta de mis lágrimas y me ahogo en aparentar lo que no siento.
Sé que un "vuelve conmigo" es un gran error, un segundo de locura, una equivocación que nos devuelve al principio del final. Y disimulo, finjo haber superado lo que nunca superaré. Te deseo lo mejor sabiendo que esa felicidad nunca será conmigo y, sin en cambio, lo digo de corazón.
Hemos luchado tanto hasta aquí que ahora parece una cruel burla del Destino que nos veamos separados.
A veces entro en casa y exclamo "Ya estoy aquí" olvidando que de que ya no estás. Me despierto por las noches y solo oigo los latidos de mi maldito corazón nombrándote. No vale la pena cocinar si no me susurras al oído lo rico que huele y todos los productos frescos han sido sustituidos por botes. Hasta pereza me da abrirlos.
Y cuando hablamos por teléfono, a través de mensajes de voz, reconozco que no podría hablar directamente contigo porque notarias el temblor en mis labios, la fragilidad de mi voz y el titubeo de querer decirte lo que no puedo decir.
Cuando terminamos de hablar me pregunto cómo hemos ido a parar hasta aquí, como hemos puesto esta distancia que, en vez de separarnos, nos une mucho más pero nos alejamos porque nos produce mal...
Quizá la vida sea eso. Un cuento de hadas que habla de distancias, lejanías, reproches, perdones y lo siento.
Perdón si te lastimé. Perdón si te hice daño. Perdón si no fui quien tú esperabas. Perdón si no te puedo olvidar. Perdón por no dejarte terminar de marchar. De corazón, te pido perdón.
viernes, 7 de abril de 2017
LA VIDA EN UNA MALETA
Y allí estaba yo. Con el corazón hecho pedazos, en la puerta de la habitación, viendo como mi pareja sacaba con dolor su ropa del armario para ir metiéndola en las maletas. Esas maletas que ponían fin a una relación con mucho amor y que nos hizo tanto mal.
No era cuestión de quién tuvo la culpa. Tan solo era momento de lamerse las heridas. Pero antes debíamos arrancar con dureza esa costra que nos asfixiaba a ambos.
No creo que haya nada más doloroso que ver a tu pareja hacer la maleta, con el llanto contenido, con la cabeza llenas de por qués y el vértigo de no mirar atrás.
Todo lo que posees en la vida metido en una humilde maleta.
Sacando montones de ropa del armario, dejando tan solo su olor que tardaría en irse...Me duele la vida. Me duele el alma que me abandonó cuando dejé de quererte. Tengo tanto miedo como ganas de que esto termine. Y no. No lo puedo evitar. Creo que soy el culpable de tu situación aunque en la vida cada uno se gana el puesto que se merece por muy injusto que pudiera ser.
Sé que el dolor de la ausencia es lacerante. Pero termina, se va. El dolor de haber seguido juntos hubiera sido el suicidio de una traición. Una larga agonía que nos hubiera llevado al mismo punto pero con más rabia, más odio.
Y mi alma se quiebra al ver como las lágrimas resbalan por tus mejillas mientras malmetes la ropa en tu maleta, con hastío , con dejadez, como a punto de desmayarte de tanto dolor mientras tu cabeza solamente se pregunta dónde irás ahora.
Me asaltaban las dudas sobre si debía decirte "espera, no te vayas" o dejarte seguir poniendo todas tus pertenencias en tu equipaje. Nunca tuve el valor para cortar la relación y ahora las dudas me comen aún sabiendo que tenemos lo que nos merecemos por muy injusto que sea.
No conozco más dolor que el ver cómo alguien que amaste mete toda su vida en un bolso. Es como asumir que haga su vida sin ti, que ya no es problema tuyo, que los besos nos han convertido en enemigos o, por lo menos, en extraños.
Cierras tus maletas, dejas los armarios vacíos junto con mi corazón y depositas las llaves de la casa en la palma de mi mano.
Ya no hay un adiós porque duele mucho. No podemos articular bonitas palabras de aliento y agradecimiento. Estamos rotos. Yo en la casa y tú sin rumbo fijo....
Se superará. Estoy seguro. Pero como que hay un Dios, que sepas que pese a todo, estoy así porque te amo al igual que me amas tú...pero no podemos estar juntos porque la vida se empeñó en que llegáramos hasta aquí....esa vida tan bella como tremendamente cruel.
sábado, 21 de enero de 2017
LA VIDA SIN MI
Un disparo. El bosque. El silencio. Ahí comienza la vida sin mí. Tan solo me he convertido en un cuerpo inerte en lo profundo del bosque. En cambio, la vida, se ha tiznado de mi.
Ya no sentiré alegría pero tampoco dolor y tristeza. No volveré a sonreír a aquellos que no pudieron ver mis lágrimas tras la sonrisa. El eco ya no devolverá mi voz que susurraba "te quiero".
Y la vida seguirá como siempre sigue, con su pesado engranaje junto a sus bufones que a través de libros, mensajes y redes transmiten ideas positivas e idealizadas de la vida. Lucha, ríe, levántate, pelea, renace...
La vida es una enfermedad terminal. La vida es bella, es poesía, es magia. Una muerte digna honra una vida entera. Es bello morir cuando sabes que has alcanzado tu plenitud, cuando sabes que ya no puedes dar más, cuando te has quedado desposeído porque has sido generoso, cuando has amado hasta el éxtasis, cuando has vivido en tu piel y en la piel de otro, cuando te quedaste sin nada porque todo lo diste, porque el amor que te dieron lo invertiste en dar mucho más amor a esa persona....
Y no hay tristeza en el acto suicida. Solo algo de vanidad. Vanidad por creer que has alcanzado y dado todo lo que tenías que dar. Sin duda alguien se quedó con tanto amor. Y ese amor sigue dándome vida después de muerto pues yo vivo en él.
Nací desnudo, coseché amor, tuve la suerte de repartir ese amor e irme con las manos vacías y el corazón lleno de besos y ternura. No puedo pedir más. Me retiro como se retiran las grandes estrellas de Hollywood en su momento de esplendor, sólo que esta vez con más humildad, por la puerta de atrás, haciendo el mínimo ruido, el del disparo en el bosque.
Te dí tanto amor que cada sonrisa tuya, cada caricia, cada beso, me llenaba más de Felicidad...hasta que un día encontré mis bolsillos imaginarios vacíos o, quizá, con un amor no tan puro y limpio como el que te brindé. Me negué a darte menos de lo que te mereces y preferí volver a la tierra que me vio nacer antes que darte limosnas, pero esta vez tan lleno de amor como vacío de fuerzas.
No todos entenderán el acto de desvanecerse en el tiempo de gloria. Muchos verán cobardía, locura o dramatismo. Da igual. Me voy tan puro como vine. Y si la vida es justa y mima a sus criaturas, sé que el Cielo me regalará el reencuentro contigo. Porque has de saber que, mientras yo te espere en el Cielo o en el Infierno, cada día desde donde esté, velaré por ti, secaré tus lágrimas y te arroparé de primavera cuando estés solo y con frío en la noche.
Te he amado como a nadie. No lo olvides. Todos dicen lo mismo porque la mentira es fundamental para sobrevivir. Pero yo te lo susurro al oído para que sientas la verdad de mis palabras y el amor que hay en ellas. Solo moriré en el momento que me olvides.
viernes, 30 de diciembre de 2016
HOY DECIDÍ COMENZAR A MORIR
La vida consiste en crecer. Como persona, como se humano, intelectualmente. Desde que nacemos hacemos el esfuerzo de despegar como un avión de nuestro letargo e ir subiendo poco a poco hasta alcanzar las cotas máximas. Una vez ahí, fluctuamos. Subimos, bajamos, tropezamos, regresamos y salimos lanzados....vivimos. Pero hasta el avión más potente o el pájaro más adaptado deben saber cuando parar de volar. Decir "Nunca" es mentir a tu cabeza para forzar tu mente.
Y es entonces cuando, simplemente, planeas. Planeas esperando encontrar un lugar, un tiempo, un atisbo de Felicidad. Abres tus alas por entre las nubes con el mínimo esfuerzo pero con la belleza necesaria para mantenerte erguido. Magestuoso, sin ostentaciones, dejando fluir. No compitiendo con el espacio, ni con el tiempo. Solo la vida y tú.
Porque a veces saber retirarse a tiempo es una muestra de cordura y valor, saber estar en un segundo plano, vestirse de silencios y desnudarse de miradas.
Hoy empecé a morir. Justo en el mismo monento que dejé de tenerte.
jueves, 29 de diciembre de 2016
TUS CARTAS LLEVAN NUEVO NOMBRE
Como las nubes de tormenta que van acercándose poco a poco trayendo la lluvia, las cartas que escribías en el cielo y hablaban de mi llevan otro destinatario.
Sonreía en soledad, en el anonimato, cuando escribías sobre la Felicidad, el Deseo, el Amor y el Desamor, sobre las cosas que pasan y cómo las sentimos, de nuestras risas cuando el viento golpeaba nuestra cara en invierno, en la playa. Hablaban de la distancia, de los sabores de las comidas, del tedio de la ausencia y la levedad del ser.
Cartas, pequeños fragmentos, casi insignificantes, que cualquiera podía leer pero sólo dos personas podían entender. Y no hacía falta escribir simples palabras como Amor, cariño o Deseo..estaba implícito en cada coma, en cada suspiro, en cada punto suspensivo. Nos intoxicábamos de amor.
Frases, sensaciones, ideas u opiniones que cualquiera podía leer. Eran públicas, abiertas, pero llevaban mi nombre como destinatario, escrito en tinta invisible pero con olor a violetas.
Si eras feliz lo eras por mi, si te encontrabas solo es porque yo no estaba cerca, si te sentía inspirado era porque mi sonrisa dibujaba arcoiris, si hablas de futuro hablas de nosotros.
Hoy siguen llegando esas cartas pero sin el aroma a violetas. Con el mismo remitente, con las mismas locuras celestiales, con el ímpetud de vivir la vida...pero yo no soy el merecedor de esas palabras.
Y nadie es culpable, ni se rompió nada, ni se desgató algo. Símplementen hay otro destinatario. Porque la vida es tan frágil como la seda. Somos como una veleta que se mece con el viento y, es este viento, el que nos marca el incierto destino.
No somos de nadie, ni siquiera de nosotros mismos. Como las olas de esa playa vacía, queremos alcanzar la Felicidad en ese vaivén que parece que nunca se llegue a la orilla.
Nada ha cambiado. Tal vez sí. Yo te sigo sonriendo con mi sonrisa más bonita mientras lloro por dentro. Porque soy así, muy débil con tu amor. Y no dejaré que una sola lágrima mía borre el texto de tus perfumadas cartas a tu nuevo destinatario, a tu nuevo amor.
Qué duro se hace leer un mensaje oculto que antaño fue para mi y hoy sonríe, en el anonimato, a otra persona que también lo merece.
lunes, 26 de septiembre de 2016
GRIS
Mi vida sin ti es como odiarme yo mismo. Vacío. Eco. Frío...
Cuando tú no me vistes con tu mirada, yo estoy gris.
Cuando tú no me haces reír y respiro la humedad de tu ausencia....yo me vuelvo gris.
Cuando la distancia se hace más dura y las palabras de tu boca escasean...yo soy gris...
Y me da miedo. No puedo evitarlo. Es como caer al vacío y preguntarte qué no estás haciendo bien, por qué caes y no vuelas o por qué no puede la inercia devolverte arriba.
Cuando tus manos ya no acarician mi piel, yo estoy gris.
Cuando la casa no huele a ti y oigo mis propias palpitaciones...me vuelvo gris.
Cuando espero encontrarte al despertar y solo acaricio las sábanas frías, yo soy gris.
Porque la vida es dura a veces y excesivamente bondadosa en otras. Porque da y quita. Encuentra y elimina....es la vida, y yo, no puedo hacer más que estar en ella. A veces de colores. A veces en grises.
El viento daña mi cara, hacer llorar mis ojos, me empuja y me tira al suelo....y hasta en ese mismo suelo, te busco, te suplico y te rezo. ....Porque estoy gris.....y el gris me estrangula poco a poco, hasta que nadie se de cuenta de que he desaparecido, me he disuelto en mis lágrimas y me he transformado en la fragancia de tu piel.
sábado, 13 de agosto de 2016
EL DOLOR DE DEJARTE MARCHAR
Amar...dejar....olvidar...El amor siempre es dolor.
Duele amar de forma intensa, apasionada, como si cada beso, cada abrazo o cada caricia fuera siempre la última. Mirar a los ojos y querer fundirse en uno solo mientras me embriaga el olor de tu piel. Me aprietas contra ti como dando a entender que no te deje jamás... y al final, tengo que dejarte. Quizá porque la Felicidad es efímera, porque todo viene y va en un triste vals caduco, obsoleto...
Dejar a alguien porque deseas que sea feliz. Ofrecerle la libertad para que vuele más alto, aún si cabe, aunque no lo entienda. Renunciar a un amor en lo más alto de su esplendor para evitarle sufrir más a delante la decadencia del mismo. Saber soltar a tu amante en el momento de más gloria para pasar a formar parte de su vida como alguien inmortal en su historia.
Olvidar. Poder creerme que te olvidé. Mentirme. Mentirme para hacerme creer que el dolor ya forma parte del pasado y que ahora ha dejado de atormentarme. La mentira más dura contra mi mismo pero más afectiva para que tú también me olvides....Olvidar aunque ambos sepamos que fue un amor imborrable, una pasión que marca, un sentimiento que subyace en la memoria del corazón.
Porque quien ama jamás muere. Pasa de conciencia a conciencia dejando un sabor agridulce de lo que pudo haber sido y nunca dejó de ser. Es lo positivo y negativo de amar, que es una herida de la que te olvidas hasta un día que, lavando tu piel, encuentras esa cicatriz y piensas: "llegué al Cielo y, aunque caí, parte de mí sigue en aquellas nubes que son tus brazos".
Alguien me dijo al oído "Yo, aquí, con ganas de cerrarte en mi inestable Universo. Y tú, allá fuera, formando galaxias con tan solo sonreír".
PD: Agradezco a Víctor Martinez Romero su foto que ilustra este humilde texto.
lunes, 21 de marzo de 2016
EL SILENCIO FORZADO
Nunca llegué a pensar lo duro y triste que es guardar silencio cuando amas a una persona y no puedes decírselo.
El tiempo cura mal las heridas del alma.
Cuando rompes con alguien, cuando debes echarlo de tu vida o dejarlo ir, pero en el fondo le sigues queriendo, surge una distancia que, poco a poco va marchitando ese sentimiento. Quizá sea un proceso mucho más lento de lo que imaginamos...
Y ahora me gustaría verle, abrazarle y llenarle de besos...pero ello sería perjudicial para ambos pues los sentimientos aún están a flor de piel.
Pasamos por varias etapas. Tristeza, rencor, desconfianza, reproches....pero te sigo queriendo. Quizá no es un amor de pareja. Tal vez sea un amor fraternal, sin etiquetas, un amor puro...
Pero nunca sabré si mis recuerdos me traicionan o no, ya que decidí quedarme con las cosas bonitas y eliminar las causas de la separación.
Muero por abrazarte. Llorar en tu hombre y pedirte perdón aunque no sepa por qué. Poder sonreírte, con lágrimas en los ojos, y decirte de corazón que nunca más quisiera perderte.
Mi miedo es si se malinterpretan las palabras, si crees que habrá una segunda parte, si es razonable volver a tropezar con la misma piedra e, incluso, si yo no tengo claro mis sentimientos.
Lo único que puedo decir con claridad es que me duele el alma de no hablar contigo, de no poder verte o de saber cómo vas y lo que sientes.
Te busco en las redes sociales, en mi correo, en mi móvil... silencio....
Ilógicamente me siento culpable y responsable de ti. Sé que no es cierto. Pero esa maldita distancia física y sensorial me genera preguntas sin respuestas y dudas sin explicaciones.
Cada uno es el capitán de su vida. Hemos ido en el mismo barco pero llevábamos mapas diferentes.
Si me lees, quiero que sepas que te respeto, te amo y que eres parte de mi historia. Que sé que no puedo contactar contigo porque la herida nunca cerraría....pero que te deseo lo mejor. Le pido a la vida que te cuide y que te esboce a diario tu pícara sonrisa con la que me enamoraste. Que encuentre a personas que estén cerca de ti queriéndote como te quiero, algo imposible de imaginar y, por último, que me puedes pedir lo que quieras excepto que te olvide....Ya lloré bastante separándome de tu lado.....
domingo, 24 de enero de 2016
CARTA A MI MISMO
Me escribo esta carta a mi mismo, no por vanidad, sino por tomar conciencia de lo que he vivido y lo duro que es llevar en silencio muchas cosas.
Quizá debo felicitarme por superarme cuando más hundido estaba. Pero para ello he tenido que tomar decisiones tan salomónicas como dolorosas. Y ese constante dolor me entumece los huesos pero debo continuar haciendo lo que debo hacer y no lo que quisiese hacer. La cuestión es porque lo que yo deseo me hace mal. Y, en ese camino, he perdido dos personas, dos amores....pero uno de ellos aún me duele.
Sé que hay relaciones tóxicas que envenenan. Pero también hay venenos dulces de tomar.
Fui feliz. Hasta que dejé de serlo. Nada nuevo. Pero mi cabeza, maldita estés entre mis hombros, se ha preñado de dulces recuerdos, miradas, caricias....desvaneciendo hasta el infinito lo malo, lo penoso y el sufrimiento que sólo yo sé lo que duele.
Es extraño cómo los pensamientos distorsionan la realidad. En mi caso me hace pensar en tí como el amor de mi vida. La realidad fue otra. Y cuando tuve que dejarte y llevar tus maletas, un trozo de mi corazón se quedó enganchado a tus lágrimas.
El camino de vuelta fue liberador, estaba contento y apenado, me sentía descansado pero en un futuro incierto. Y hoy, he llorado al recordarte. Todos los días lloro al pensar en ti. Eres mi pequeña obsesión.
El no saber de ti es la tortura más grande pero más beneficiosa para ambos. Qué harás. Dónde estarás. Qué pensarás...Si eres feliz o desgraciado. Si me echas de menos o has superado mi ausencia.
Qué triste es romper estando enamorado. Fíjate, qué cómico....te echo tanto de menos que, sin querer, imito tus gestos, tus palabras inventadas y tu forma de ser, como haciéndome una nueva piel con tus recuerdos.
No había otra opción. Para ti y para mi. Lo hice por amor. Y nadie comprende por qué, por amor, se puede dejar a una persona amada. Pero hay relaciones que nos intoxican sin ser culpables.
No hay dolor mas grande que dejar ir a la persona que amas...
Hoy hay un nuevo "Yo". No mucho más diferente del anterior, pero que ha aprendido que no hay amor más absoluto que renunciar a alguien por su felicidad y, por tanto, por la mia.
Si existe un Dios, ojalá te colme de bendiciones. Yo, con un poco de bálsamo y tiempo, dejaré que curen mis cicatrices.
Te quiero.
PD: Pese a todo.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
EL ANDÉN
Cuanto dolor hay en una despedida...Tú y yo, en el andén, en un encuentro casual ahí mismo, hablando del amor y del desamor, sintiendo cosas, mirándonos a los ojos mientras nos hacemos nuestro peculiar castillo en el aire.
Te amo. Me amas. Lo sé. Pero somos pasajeros, nómadas de nuestro destino, hojas que el aire mueve sin compasión.
Nos amamos. Es real.
De repente vemos a lo lejos el tren que ambos sabíamos que estaba esperando. El tren que me separaría de ti, mi amor elegido al azar, el que llevaba esperando hace tiempo, el que me motivó a acudir a la estación.
Y no es que te haya dejado de querer. Es que ese tren era lo que yo esperaba, para bien o para mal, y fue el andén quien nos unió a ti y a mi.
Nunca dejé de mostrarte el billete en mi mano, enredado entre los dedos. Teníamos miedo de perdernos cuanto más hablábamos y nos mirábamos a los ojos.
Ahora subo a ese tren. Nuesrtas almas se desgarran. Sentimos y nos queremos. Pero el tren debe partir.
Quizá no debimos hablar nunca, quizá era obvio que ambos esperábamos un tren.....pero creíamos que ese tren nos llevaría a la misma estación término. Nos cegó el amor. El amor más puro del Universo.
Y ahora estamos muertos de amor, de puro amor. Quizá viajemos en el mismo tren aunque en vagones distintos. Puede ser que nos lleve al mismo destino o que alguno se baje alguna parada antes. Pudiéra ser que ni siquiera fuera el mismo tren.
Que importa. No puedo dejar de amarte.
Puedo ser dueño de mi corazón pero no de mi destino.
Sé que eres eterno para mi. Y la eternidad, no muere jamás....
Te amo.
jueves, 6 de agosto de 2015
PERDÓN SI TE AMÉ.
Muchas veces el precio del amor es el abandono y la soledad. Quizá sea injusto, quizá sea la puerta para una nueva oportunidad de volverte a enamorar.
Te pido perdón por si te amé tanto que te hice daño. Perdón por si tu ilusión superaba en creces el contenido de mi pequeño cofre llamado "corazón". Ruego que me perdones si lloré en tu ida a un mundo mejor, a una nueva oportunidad, una esperanza silenciosa. Sé que no te fuiste de vacío. Te llevaste todo mi amor y de seguro que aún me quieres. Pero la vida es imperfecta. Y nosotros somos imprefectos también.
Me siento culpable de cualquiera de tus lágrimas derramadas. Intenté hacer feliz y no pude. Y ahora te llevas, junto a mi amor, la amargura del fracaso y, en ese plano, paso yo de amante a enemigo, el culpable de tu desdicha, el verdugo de tu sonrisa....Y lo siento. Lo siento porque mi amor es real.
Lo difícil nunca es dar el primer beso sino el último.
Ver como partes, hundido por tu propio rencor, es la peor de las imagenes que uno quiere tener. Es amargura y dolor. Es lo que tiene el amor, que es cruel pero adictivo.
Sé que un día me perdonarás, quizá....Pero el verte destrozado por mi culpa me enferma el cuerpo y la mente. Nunca quise hacerte mal. Hubiera dado la vida por tí....pero todo lo que empieza, termina....y lo que termina da pie a algo que empieza.
Somos metamorfosis. Pero no olvides mis besos, mis miradas, mi sonrisa. Porque olvidarlo es matarme en tu mente y en tu corazón y ya estoy bastante muerto de amor por tí.
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