jueves, 10 de junio de 2021

viernes, 26 de febrero de 2021

MI ANGEL DE LA GUARDA

 


La parte buena de ser creyente y tener Fe, en un sentido práctico y para nada fanático, es pensar y sentir que alguien o "algo" cerca de nosotros vela por nuestra salud y nos guía con una velo de protección durante toda la vida.

No sé qué es, de dónde viene o, incluso, si es de origen divino o alguien del pasado que nos tuvo estima. Es bonito pensar que pueda ser un ángel que deba ganarse las alas protegiendo al débil.

El caso es que, a veces, sientes ese desazón de que tu ángel de la guardia te ha abandonado momentáneamente y notas una fuerza que te lanza a un vacío inútil lleno de inseguridades. Sientes una soledad especial, fría, que no cesa ni estando rodeado de gente. Te falta ese apoyo que te lanzó al suelo de la desesperación y que te provoca una ausencia esférica.

Es entonces cuando brotan las lágrimas porque crees que la vida te vence y te derrota a cada paso que das. No se premia tus esfuerzos ni se valoran tus intenciones. Es sólo entonces, cuando te asustas como un niño pequeño que no sabe explicar por qué está triste.

Son momentos de oscuridad y soledad interior. De vacíos llenos de Nada y ausencias de abrazos invisibles.

Nos volvamos niños. Niños inseguros que apenas pueden gestionar sus emociones y que necesitan el abrazo de una madre para escuchar los latidos de su corazón. Latidos que calman y aplacan los temores. Latidos que dan calor y seguridad.

Sea donde esté mi ángel, vuelve pronto. Tengo miedo y frío.

lunes, 28 de diciembre de 2020

VICTOR ENRICH

 El fotógrafo Víctor Henrich juega , como en los famosos relojes de Dalí, con las leyes de la gravedad en sus increíbles fotografias de arquitectura urbana.

"Deformaciones orgánicas, estructuras pesadas puestas a volar o desplazamientos de larga distancia son solo algunas de la amplia gama de acciones que Enrich aplica a “sus” edificios con el objetivo de descubrir lo que se esconde en cada estructura arquitectónica, un conjunto de acciones cuya ejecución no sería No será posible a menos que combine dos de los campos de conocimiento más apasionados de Enrich: la fotografía digital y el renderizado 3D."













jueves, 19 de noviembre de 2020

LOS BESOS MARCHITOS

 


Te amo. Te amo con toda la pasión de este mundo en este proyecto en el que también recibo tanto amor como el que doy. Y doy gracias a Dios por lo que tengo sin merecerlo.

¿Pero qué pasará cuando se marchiten los besos?¿En qué momento empezaremos a dejar de sentir? Porque hay que vivir el momento, el instante y dejar que la Vida nos arrastre como hojas en la lluvia.

Pero tengo miedo. Miedo a sentir besos vacíos, miradas que esconden decadencia, bonitas sonrisas que me traicionan con el amor de otros hombres. Recelo de sentir que los abrazos esféricos se conviertan en abrazos que sólo rodean mi cuerpo, faltos de sensibilidad y calor. Angustia de que las horas pasen lentas junto a ti y de que los silencios nos ahoguen en la oscuridad. 

Ese miedo que me envejece antes que tú y estira la distancia entre Felicidad y la Nada.

Me enveneno de azules por ti. 

Temor. Temor de que tu mirada cruce por encima de mi hombro buscando a alguien más, de que los castillos en el aire se desinflen poco a poco sin darnos cuenta de que el cielo se nos cae encima y nos asfixia en el vacío más absoluto hasta que el calor se transforme en frías brasas que no calientan nuestras almas.

Y ese es el precio por haber sido tan feliz, como el sediento que bebe demasiado rápido su cuenco de agua cuando aún no había aplacado su sed.

La melancolía besa mi cuello, cruel y despiadada, cual sigilosa serpiente se enredara por mi espalda y me doblega ante la evidencia.

Y como decía María Luisa Bombal en "La última Niebla":

 "Qué importa que mi cuerpo se marchite, si conoció el amor! Y qué importa que los años pasen todos iguales. Yo tuve una hermosa aventura, una vez...Tan sólo con un recuerdo se puede soportar una larga vida de tedio".


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